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ESCRITOS DEL AUTOR

Libro:

La Teoría de los Senergicones

 Aspectos Psico-Sociológicos del Subdesarrollo Económico

Dedicatoria Prólogo y Capítulo 19 de La Teoría de los Senergicones


Libro:

La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso

 

La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres documentos:

1 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso Instrucciones y Resumen

2 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Capítulos 9 al 16 y 20)

3 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Libro completo)

Documento 3 requiere número clave para ser abierto. Ver instrucciones en documento 1.


La traducción en el idioma inglés de La Teoría de los Senergicones puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres documentos:

1 Teoría Senergicones Instrucciones (Español)

2 Teoría Senergicones Capítulos 1 al 11 (Ingles)

3 Teoría Senergicones Capítulos 12 al 19 (Ingles)


Documento 3 requiere número clave para ser abierto. Ver instrucciones en documento 1.

Los documentos 1, 2 y 3 de la Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso, así como los documentos 1, 2 y 3 de la Teoría de los Senergicones se abren con el programa Adobe Acrobat, el cual es gratis.  Para adquirir Acrobat Reader v4.05 debe ir al sitio de Adobe

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Corporación de Asistencia Social
Programa de Ayuda Social

Estimado (a) Sr (a):

La Corporación de Asistencia Social (CAS) es una organización religiosas de ayuda con fines no pecuniarios. Su propósito es ayudar económica-mente a personas que tengan más de 7 hijos. Las personas con 7 hijos recibirán un bono de ayuda económica de $80, las personas con 8 hijos recibirán un bono de $90 y las que tengan 9 hijos o más recibirán un bono de $100. El bono no es para familias de 7 miembros o más, sino para perso-nas con 7 hijos o más Si en su familia hay 7 hijos a más podría aplicar para obtener una ayuda económica. En tal caso deberá llenar el formulario que se adjunta con el nombre, el número de hijos que tiene la persona y la dirección a la que se deberá mandar el bono. El formulario deberá enviarse a la dirección que aparece en su dorso. El mismo puede ponerse en un sobre o doblarse en los lugares indicados, sellarlo con cinta adhe-siva y echarlo al buzón. Recuerde ponerle el sello de correo antes de enviarlo.

El formulario para la Aplicación de Bonificación podría contener lo siguiente:


Nombre:
(Deberá poner el nombre al cual deberá hacerse el cheque con la bonificación)
__________________________



Dirección:
(Dirección a la que se deberá enviar el cheque)
__________________________
__________________________

Número de hijos que tiene la per-sona solicitante_______

Favor de doblar este formulario en los lugares indicados, ponerle sello, cerrarla con cinta adhesiva y devolverlo a nuestra dirección.

Para asegurarnos de que las estadísticas obtenidas entre distintos países sean comparables, debemos procurar que el nivel de tentación al que exponemos los sujetos en cada país sea el mismo. Por ejemplo, no es lo mismo, $100 para un obrero norteamericano que para uno peruano. En conse-cuencia, un mejor criterio sería elegir como nivel de tentación para cada país el equivalente salarial de una semana de trabajo. Aún así, esta medida no estaría tomando en consideración el grado de necesi-dad real que los individuos puedan tener en cada país. Por ejemplo, no es lo mismo lo que un día de trabajo significa para un obrero norteamericano que para un peruano. En el primer caso podría sig-nificar simplemente un ingreso que se deja de reci-bir, mientras en el segundo podría significar tener que pasar ese día sin comer.


Todos estos ruidos inciden sobre el nivel de tentación al que realmente se estaría exponiendo a los individuos en cada país. Procurar recoger la muestra en cada país, de manera que los individuos en ella tuvieran un mismo poder adquisitivo, podría mejorar el diseño experimental, pero lo haría más difícil y costoso, aparte de introducir otros ruidos o variables cuyos efectos se hacen notar sobre los resultados. Los ruidos tienen el efecto de ocultar (reducir la correlación) el efecto de las verdaderas relaciones entre las variables. Esto es, aunque la relación entre dos variables sea perfecta, el coefi-ciente de correlación estimado podría ser bajo debido al efecto de las demás variables que inciden sobre las primeras. En estos casos lo único que puede mejorar el resultado es el perfeccionamiento y pulimento en la práctica de un diseño experimental que logre aislar las variables que nos interesan del resto de las variables que las afectan.


Como se puede ver, a pesar de que este índice de aculturación, basado en la conducta mani-fiesta, es sumamente sencillo para elaborar, tiene serias limitaciones debido a los ruidos menciona-dos. Otra limitación es la siguiente: es de esperarse que el nivel de desarrollo económico esté relacio-nado, no meramente con la proporción de indivi-duos que han instalado una valoración negativa hacia el robo Pi, sino con la intensidad promedio i con que se activa el senergicón ante la presencia del objeto abstracto robar. Esto dependerá de la importancia que se le haya dado a la valoración "robar es malo". En consecuencia, es importante tratar de determinar, no solamente la presencia del senergicón (que revela la instalación del valor), sino la intensidad con que se activa el senergicón ante la presencia del objeto (importancia que se le ha asig-nado al valor). En el índice de aculturación que hemos descrito, basado en la proporción de indivi-duos en la población que violaron la norma social para determinado nivel de tentación, aparecen refle-jados en forma inseparablemente mezclado ambos factores. Lo ideal sería poder medir por separado ambos factores. La proporción de individuos que han instalado el valor y la intensidad promedio (importancia) con que responden al valor.


Otro factor importante a considerar es el siguiente: ¿qué posiciones dentro de la jerarquía de poder de la sociedad ocupan las personas que tienen instalado valores hacia el objeto abstracto robar? Por ejemplo, puede haber una proporción grande de individuos en la población que tienen el valor insta-lado de que robar es malo, pero si la proporción pequeña de la que no los tienen ocupan las posicio-nes de poder y son las que toman las decisiones en la sociedad, esto se reflejará sobre el nivel de desa-rrollo económico. En otras palabras, es importante que la proporción de políticos con valores instala-dos sea grande. Esto es más importante como determinante del nivel de desarrollo económico, que la proporción de individuos en la población que tengan valores instalados. El mismo razonamiento aplica para cualquiera otras posiciones de mando en la sociedad, como la serían los individuos que diri-gen las empresas, las instituciones, las agencias de gobierno etc.


Repetimos una vez más, todos estos rui-dos tenderán a ocultar las relación que puede haber entre el desarrollo económico y el apego a los valo-res que la sociedad ha establecido y que consagra como normas en su cultura. Es este apego a los valores culturales lo que tratamos de medir a través del índice de aculturación.

Un Índice de Aculturación Sencillo Sobre las Normas "Ser Económico" y "Ser Eficiente"

Pasemos ahora a considerar los últi-mas dos valores de los cuatro que estamos conside-rando como índice de aculturación. Para obtener una medición del apego de los individuos al valor "ser económico es bueno" se puede proceder del siguiente modo:


Se selecciona la o las muestras que sean representativas de la población. Se localizan sus direcciones y se les envía una carta con el siguiente contenido:

Usted se ha ganado el premio de la compañía de medias Valentino. Este consiste en un vale para comprar medias Valentino por valor de $100. Hay 10 almacenes donde usted puede adquirir las medias Valentino. El precio sugerido de las medias Valentino es de $2.95 cada una. No obs-tante, este precio puede fluctuar entre $2.50 y $3.50 en algunos almacenes. A continuación le ofrecemos la dirección y el número de teléfono de cada alma-cén donde usted puede ir a honrar su vale. Si usted lo desea noso-tros podemos honrar directamente su vale a razón de $3.50 por media, con sólo pasar por nuestras oficinas. Esto le daría derecho a 28 medias que a $3.50 constituyen los $100 de su vale. También puede enviarnos el vale por correo y recibir a vuelta de correo las 28 medias.

Cada uno de estos 10 almacenes deberá registrar el nombre de la persona que llama pregun-tando por el precio de las medias Valentino. Es de esperarse que mientras más económicos sean los ciudadanos de un país, mayor debe ser el número de tiendas al que llamen para preguntar el precio. El número promedio de almacenes llamados por cada persona será un índice del apego de los individuos al Valor "ser económico es bueno".


La proporción de individuos en la muestra que decida no llamar a ningún almacén y que pre-fiera adquirir las medias a razón de $3.50 en las ofi-cinas de la empresa Valentino, será un índice de la proporción Pi de individuos en la población que no tienen el valor instalado de que ser económico es bueno. Por otro lado, el promedio de almacenes llamados será un índice de la intensidad i con que se activa el senergicón compulsivo activado por el valor "ser económico es bueno" en aquella propor-ción de la población 1-Pi que sí tienen el valor ins-talado.


Ningún almacén debe tener el precio de $2.50. Esto se hace para evitar que si en las prime-ras llamadas surge un almacén con el precio de $2.50, el individuo deje de llamar debido a que sabe que es el precio más bajo que se puede conseguir.


Para obtener una medición del apego de los individuos al valor "ser eficiente es bueno" se puede proceder del siguiente modo:
Se selecciona la o las muestras que sean representativas de la población. Se localizan sus direcciones y se les envía una carta con el siguiente con-tenido:

La empresa AMEX pronto abrirá una nueva sucursal en esta ciudad. Con el objeto de darnos a conocer en la comunidad hemos querido entrevistar personas para los más de 2,000 plazas de trabajo que abriremos. Hay plazas para trabajadores diestros, no diestros y para profesionales. Para poder atender a las personas que deseen llenar solicitudes de empleo esta-mos dando citas. Su cita será el día ______ a las 12 PM__

Cuando la persona se presente a la cita, debido a la hora, se le invita a almorzar. Se le invita a pasar al baño a lavarse las manos y luego se pasa a la cafetería de los empleados de la compa-ñía. En el baño habrá una máquina con papel para secarse las manos. El individuo que no es eficiente utiliza gran cantidad de papel para secarse las manos sin importarle el desperdicio. En cambio, el indivi-duo eficiente emplea mucho menos, pues el sener-gicón compulsivo "ansiedad" hacia el objeto o meta "ser eficiente" lo incita a no malgastar el recurso.


Una vez el individuo se lava las manos y pasa al comedor, se le sirve una comida y luego se le llena la solicitud y se le despide. Luego se va al baño y se comprueba la cantidad de papel que gasto para secarse las manos. Es de esperarse que mien-tras más eficientes sean los ciudadanos de un país, menor debe de ser la cantidad que se gaste. La can-tidad promedio del papel gastado por cada persona será un índice del apego de los individuos al valor "ser eficiente es bueno".


Otro índice de eficiencia se puede obtener de lo siguiente: se le puede dar a cada sujeto en la muestra el mismo tipo de comida, de manera que la necesidad de servilletas sobre la base del tipo de alimento ingerido sea igual en todos los sujetos. Por ejemplo, la comida podría ser un hamburguesa con papas fritas y refresco. Se le da la oportunidad al sujeto de tomar el número de servilletas que necesite de una columna de servilletas que se colo-que al lado de donde se le sirve el plato con la suso-dicha comida. El individuo, pues, debe tomar sus servilletas y pasar a sentarse en la mesa.


El número promedio de servilletas consu-midas por cada individuo, será un índice del apego al valor "ser eficiente es bueno".
Los ejemplos que hemos utilizado para medir el apego de los individuos a los valores "ser económico es bueno" y "ser eficiente es bueno" quizás no sean los mejores. No hemos tenido tiempo de estudiar cuáles pueden ser los mejores. Sólo hemos querido ofrecer la idea de como se puede hacer. Sin embargo, reconocemos que los ejemplos utilizados pueden conducir a grandes ses-gos debido a las diferencias que hay de un país a otro.


Nuevamente tenemos aquí el problema de que las estadísticas recogidas en países de bajo ingreso per capita, no serían comparables con las obtenidas en países de alto ingreso per capita. Sólo un buen diseño experimental puede aliviar esta situación


Por ejemplo, en el caso del ejemplo de las medias, el acceso de las personas a tener un teléfono para hacer llamadas o los medios de transportación eficientes y económicos para trasladarse a las distin-tas direcciones de los almacenes que venden las medias Valentino, pueden ser dramáticamente dis-tintos de un país a otro. En los países desarrollados el teléfono y los medios de transportación suelen ser buenos y accesibles, no siendo así en los subde-sarrollados. En los países desarrollados la generali-dad de las personas cuentan con un teléfono en su casa, mientras en los subdesarrollados no. En los países desarrollados los teléfonos públicos son accesibles y eficientes. En algunos países subdesa-rrollados el llamar a través de un teléfono público puede ser una tarea realmente frustrante. En el caso del ejemplo del papel para secarse las manos o las servilletas, hay grandes variaciones, incluso dentro de los propios países subdesarrollados. En algunos países los producto de papel son escasos y costosos debido a una producción interna deficiente y a unos aranceles altos a la importación. En ellos, una ser-villeta se mira como un lujo. En consecuencia, su uso es más restringido en virtud de esta situación. Esto haría que los índices obtenidos no fueran comparables de un país a otro. Sin embargo, si serían comparables para analizar las diferencias entre distintos grupos dentro de un mismo país, como por ejemplo Estados Unidos.


Por todo lo anterior, los ejemplos presen-tados deben tomarse como algunas ideas generales que deben pulirse.
Se debe recordar que la precisión de las mediciones mejorarán, y con ello la correlación de este resultado con el nivel de desarrollo económico, según se vallan desarrollando mejores diseños expe-rimentales y mejores ejemplos para representar los distintos valores sociales de cuyo apegamiento o instalación en las psique de los individuos dependen las mediciones que se obtengan en los índices de apego a los valores culturales.


Por último, debemos advertir que si quisié-ramos de paso elaborar un índice de apego de los individuos al valor "la puntualidad es buena", lo que resulta tan importante para el desarrollo económico, sólo debemos estimar, en el experimento anterior donde se cita a las personas a las 12:00 PM, el promedio de minutos tardes de los individuos. Este será un índice del apego de los individuos a ese valor.


Como podemos ver, el diseño para obtener las mediciones en el experimento, que sirvan para determinar el índice de aculturación que mejor se correlacionan con el desarrollo económico, es un problema que se tendrá que resolver en el camino a partir de la experiencia que genere la investigación en este sentido. Una forma de mejorar este índice de aculturación es lograr desarrollar instrumentos que permitan la medición del senergicón de la manera más directa e inequívoca posible.


En lo que sigue deseamos concentrarnos en la forma de medir, de forma más directa, no sólo la presencia del senergicón en un individuo que se enfrente a un objeto valorizado, sino también su intensidad.

Acabamos de discutir algunas ideas sobre la forma en que se puede realizar la primera de las tres tareas investigativas a desarrollarse planteadas por nuestra teoría, consistente en producir un índice de aculturación. En esta sección y en las próximas cinco habremos de considerar la segunda, consis-tente en medir un senergicón. Analizaremos igualmente la forma en que esta medición del sener-gicón podría servir para producir un índice de acul-turación más preciso y refinado que el que se pueda obtener a partir de la conducta manifiesta de los individuos. Como ya señaláramos, según se vallan desarrollando las técnicas para obtener mediciones precisas y fáciles del senergicón, en esa misma medida se irán desarrollando mejores índices de acul-turación. Debe observarse que lo que se presenta en estas secciones son tan sólo ideas sobre cómo llevar a cabo esta segunda tarea planteada por nuestra teo-ría. Esperamos que ellas sirvan para inspirar mejo-res estrategias y diseños experimentales entre los estudiantes graduados que decidan hacer investiga-ción sobre este campo. Veamos.
Una actitud es una predisposición para actuar o comportarse de determinada forma ante un objeto. Según la teoría psicológica convencional una actitud tiene tres componentes: cognoscitivo, anímico y reactivo. En la Sección 13.3 del Capítulo 13 señalamos que el llamado componente reactivo no es sino la resultante conductual de los primeros dos componentes; el cognoscitivo y el anímico. Sin embargo, lo que realmente determina la actitud hacia el objeto es el componente anímico o senergicón. Una vez un objeto produce o activa un estado anímico, el componente de conducta general del senergicón determina, orienta, conforma, el componente cognoscitivo de la actitud. Esto es así si advertimos que la Razón Consciente, que es la que elabora el componente cognoscitivo de una actitud, procura elaborar aquellas alternativas de acción (pensamientos, cogniciones) que satisfagan el componente de conducta general del senergicón (Sobre este particular ver las Secciones 11.3 y 11.4 del Capítulo 11). En consecuencia, lo que deter-mina en última instancia una actitud hacia un objeto es la naturaleza del estado anímico o senergi-cón que activa el objeto.


Por ejemplo, si una persona tiene una actitud en contra de los judíos, los senergicones que energizan esta actitud son alejantes desagradables (molestia) y atacantes excitantes (ira). Estos serían, pues, los componentes anímicos de la actitud. El componente cognoscitivo podría ser "los judíos son usureros", "anticristianos", "gente vil", etc. Pero estos razonamientos elaborados por la Razón Consciente o Procesador 1, son los que satisfacen los componentes de conducta general de los senergi-cones que son, como hemos dicho, los de alejarse del objeto y atacar el objeto. En consecuencia, una vez un objeto ha sido valorizado y el valor insta-lado, lo que realmente determina la actitud, o sea la predisposición conductual hacia el objeto es el estado anímico o senergicón.


Se puede registrar o medir la presencia de una actitud (estado anímico) hacia un objeto de manera indirecta, a través de registrar o medir el comportamiento manifiesto del individuo ante el objeto, o a través de registrar o medir el compo-nente cognoscitivo de la actitud hacia el objeto (técnicas de papel y lápiz). No obstante, mientras más indirecta sea una medición más errores se introducen en ésta. Es decir, cuando utilizamos la conducta manifiesta o el componente cognoscitivo para medir indirectamente la presencia de una acti-tud, tenemos que tener presentes que tanto la con-ducta manifiesta, como lo que la persona dice sobre un objeto, puede ser el resultado, no de su actitud simple hacia dicho objeto, que puede ser, anímica-mente hablando, de rechazo (alejante desagradable), sino el resultado de una actitud compleja que es el producto final de su reacción anímica ante otros objetos relacionados con el objeto original.


Por ejemplo, si se le pregunta a un indivi-duo qué opina de la mentira o el robo, la contesta-ción puede ser la de condenar el robo como algo malo, pero su respuesta anímica ante el enfrenta-miento con dichos objetos delante de la gente (vergüenza) puede ser ninguna, como consecuencia de que no tenga ese valor instalado. Por ende, cuando tenga la oportunidad de robar, lo hará sin ninguna dificultad. Su respuesta ante la pregunta, en el sentido de que robar es malo, fue el resultado conductual de los senergicones activados por otros objetos relacionados con el objeto original, como por ejemplo, proyectar una buena imagen de su per-sona ante el interrogador. El proyectar una buena imagen puede ser un objeto abstracto positivamente valorizado y, en consecuencia, activar un senergicón o estado anímico que energiza la conducta hacia este objeto.


Por tal razón, los métodos indirectos de medir una actitud a base del componente cognosci-tivo, por medio de las técnicas de papel y lápiz, pueden conllevar grandes errores de medición como consecuencia de la diferencia entre una actitud sim-ple y una actitud compleja. Como señaláramos en el Capítulo 13, Sección 13.4, el diseño experimen-tal que las técnicas de papel y lápiz implican hacen imposible aislar una actitud simple de una com-pleja. Cada pregunta que se le hace al sujeto sobre lo que siente y sobre lo que piensa sobre el objeto en cuestión, se constituye en un nuevo objeto abs-tracto ante el cual el sujeto reacciona. Este nuevo objeto abstracto está constituido por la expectativa social que la respuesta a cada pregunta implica. Como se recordará del susodicho Capítulo 13, lo que se dice sobre el objeto es conducta, así como lo que se hace.


El mismo razonamiento aplica para el método que emplea la conducta manifiesta. Un individuo con una actitud racista ante los judíos puede comportarse muy correctamente ante la pre-sencia de ellos como consecuencia de su reacción anímica ante los objetos relacionados "ser racista", "ser injusto", "ser no igualitario" que componen los elementos de su actitud compleja ante los judíos.


Es bueno advertir que esta conducta mani-fiesta del individuo no es propiamente hablando un componente de la actitud, sino su resultado.


Vimos también en el Capítulo 13 que sólo cuando consideramos una actitud simple podemos esperar que el componente anímico y el cognosci-tivo coincidan. No obstante, como ya señaláramos, lo que determina en última instancia la actitud hacia un objeto es el componente anímico. En conse-cuencia, la forma más directa de registrar o medir una actitud hacia un objeto, es midiendo el compo-nente que la determina, es decir, la reacción anímica ante el objeto. Sin embargo, no se ha inventado ningún instrumento que registre o mida emociones o estados anímicos. En consecuencia, la forma directa de registrar o medir la presencia de un estado anímico es imposible en este momento histórico. Por tal motivo debemos conformarnos con procurar medir el componente anímico de una actitud de forma indirecta.


Hay dos formas en que se puede medir indirectamente el componente anímico de una acti-tud. Una es a través de preguntarle al individuo lo que siente hacia el objeto (técnicas de papel y lápiz) y la otra es a través de los cambios fisiológicos en el organismo. Obsérvese que se dice la medición indirecta del componente anímico de la actitud y no la medición indirecta del componente cognoscitivo, que como hemos dicho es reflejo del primero En cuanto a la primera se refiere los errores de medi-ción surgen, como ya hemos explicado, de las dife-rencias entre una actitud simple y una compleja. En cuanto a la segunda se refiere vemos que existen instrumentos que miden la respuesta galvánica de la piel, la respuesta pupilar, la presión sanguínea, las palpitaciones cardiacas, etc. Se sabe que estas variable se correlacionan fuertemente con los esta-dos emocionales. En consecuencia, se puede regis-trar o medir la presencia de un estado anímico de manera indirecta, a través del registro de una de esta variables. El margen de error en la medición depen-derá del grado de correlación entre la variable esco-gida y la emoción. Es de esperarse que en este caso el margen de error en las mediciones que se hagan sea menor.


En el desarrollo de técnicas para medir acti-tudes nosotros preferimos las que envuelven medi-ciones sobre cambios fisiológicos.


Por las razones que ya hemos aducido nosotros proponemos medir el componente anímico de las actitudes a base de su correlación con los cambios fisiológicos. Para ello, hemos desarro-llado la teoría necesaria que permite el conoci-miento para diseñar experimentos que procuren ais-lar el componente anímico de la actitud. Consideramos que los senergicones más importan-tes a medir, son los que corresponden a los valores que más contribuyen al desarrollo económico de un país y que resultan de más interés para la empresa privada. Estos son los valores "robar es malo" y "mentir es malo".


De lograrse una medición fisiológica que se correlacione altamente con la presencia del sener-gicón vergüenza al robar o mentir, se habrá logrado hacer una gran aportación al campo de la psicología industrial y de la psicología social. Esto es, si somos capases de poder medir, aunque sea de manera indirecta, el componente anímico de una actitud, digamos la actitud hacia el robo y hacia la mentira, estaremos en posición de poder predecir a base de ella qué individuo tiene mayor probabilidad de ser deshonesto mintiendo o robando (aportación al campo de la psicología industrial) así como en posición de desarrollar mejores índices de acultura-ción (aportación al campo de la psicología social). Además, contribuirá al desarrollo de la investiga-ción sobre cómo se instalan y desinstalan los valo-res.

Metodología: Como vimos en la Sección 19.3, en la confección de un índice de aculturación, dos son los parámetros poblacionales que deseamos estimar en cuanto a las actitudes hacia las normas sociales.

1 ¿Qué proporción P de los individuos en la población tiene instalado el valor en cuestión?

2. ¿Cuál es la intensidad promedio con que las personas que tienen insta-lado dicho valor reaccionan ante el mismo?

Para estimar el primer parámetro, se obtiene una muestra representativa de la población y se mide en cada sujeto si reacciona anímicamente ante las tres dimensiones de la actitud tricotómica ante la norma social. En todos aquéllos en los cua-les se registre una reacción anímica ante la presen-cia del objeto "norma social en cuestión", para cada dimensión, se identifican como personas que han instalado el susodicho valor en la dimensión corres-pondiente. Luego se pasa a determinar qué propor-ción P de los individuos en la muestra aparece con el valor instalado en cada dimensión. Ése será el estimado de la proporción en la población que tiene instalado el valor en cada dimensión.


Para estimar el segundo parámetro, es decir, obtener una estimación de con qué intensidad las personas en la sociedad que tienen instalado el valor (en cada dimensión) reaccionan ante él mismo (importancia del valor), se obtiene el promedio de reacción anímica en la muestra (dentro de cada dimensión) como un estimado del promedio de reacción en la población.
Vemos, pues, que son dos los parámetros a estimar con la misma muestra, en cada una de las tres dimensiones de la actitud tricotómica ante las normas sociales. El problema metodológico con-siste en cómo crear unas condiciones de laboratorio donde los sujetos en la muestra sean expuestos al objeto abstracto dado por la norma social en cues-tión, y poder registrar su estado anímico a través de su reacción fisiológica. La situación tiene que ser suficientemente real como para que el sujeto lo crea y, en consecuencia, de tener unos valores instala-dos, reaccione anímicamente ante el objeto. Además, dicha situación debe elaborarse para los tres contextos en los cuales se produce la actitud tricotómica ante las normas sociales.

1 El comportamiento ante los demás: activación del senergicón vergüenza.

2. El comportamiento ante sí mismo: activación del senergicón ansiedad.

3. El comportamiento de los demás ante el individuo: activación del senergi-cón ira.

En todo proceso de medición hay dos ele-mentos importantes:

1. Definir lo que se está midiendo.

2. Tener una teoría que explique por qué esa variable es importante y cuál es su relación de causa y efecto con el fenómeno de inte-rés.

En cuanto al primer elemento, podemos establecer lo siguiente: nos interesa medir las sen-saciones de vergüenza, ansiedad e ira que la viola-ción de una norma social, en cada una de las dimen-siones de la actitud tricotómica, pueda producir en un individuo.
A tono con ésto, el procedimiento a seguir, sería diseñar cuidadosamente unas condicio-nes, ya sea en un laboratorio o en un medio natural, que provoque en el individuo esa sóla sensación que se desea registrar en la dimensión seleccionada de la actitud tricotómica y la aísle de cualquier otra. Así, que la medición que se logre registrar sólo corres-ponda al registro de esa sensación específica. Se trata de aislar el o los estímulos (objetos abstractos) que sólo produzcan o activen esa sensación. De más está decir que esta tarea es extremadamente difí-cil. Debemos conformarnos, pues, con crear el diseño experimental que más nos aproxime a las condiciones ideales.
En cuanto al segundo elemento, podemos establecer lo siguiente: la teoría que habremos de utilizar para explicar por qué la variable que esta-mos midiendo es importante y cuál es su relación de causa y efecto con el fenómeno de interés, será la que hemos elaborado en este libro del Capítulo 1 al 16.
Por ejemplo, lo que queremos medir es la actitud de un individuo hacia el objeto abstracto consistente en que él se robe algo, o diga una men-tira. El procedimiento a seguir, a tono con las rela-ciones de causa y efecto elaborada en nuestra teoría, sería el siguiente.

1. Hay una norma social que establece que no robar.

2. A esa norma corresponde en el valor de que robar es malo.

3. El individuo que instaló ese valor en su psiquis experimentará la sensación o emo-ción llamada vergüenza cuando sea sor-prendido en la violación de la norma.

4. Esto se debe a que su cerebro detecta diso-nancias de objetos concretos o abstractos (como es el de considerar la idea de robar) con dicho valor.

5. Basándonos en los resultados de los expe-rimentos que se han hecho sobre este tema podemos postular que las emociones y los estados anímicos en general producen cambios fisiológicos en el organismo y que la magnitud de dichos cambios es pro-porcional a la magnitud del estado aní-mico.

6. En consecuencia, la intensidad de la res-puesta galvánica de la piel (RGP), ante las disonancias de los objetos con valores ins-talados, será un reflejo de la intensidad de la sensación o emoción vergüenza que experimentará el individuo ante dicho objeto y, por lo tanto, de la intensidad de su actitud ante dicho objeto.

El problema se reduce, pues, como dijéra-mos, a cómo crear las condiciones de laboratorio que puedan reproducir una situación para el indivi-duo en donde sea activada dicha sensación. Puesto que la sensación no se activará a menos que la situación sea creíble, la dificultad en la medición de actitudes se reduciría a las dificultades para crear condiciones de laboratorios que sean creíbles para el individuo, de manera que sean capaces de activar la sensación conductual hacia el objeto que corres-ponda al valor que pueda tener instalado.


Como se puede apreciar, la definición de actitud que hemos elaborado en nuestra teoría nos permitirá salir del reino de la adivinanza en la medi-ción de actitudes, donde lo que se mide como índice y causa de la conducta no se puede utilizar nunca para predecir la conducta y nos permite entrar al campo de las mediciones objetivas de una causa y de su correspondientes efectos.


La conducta real se podrá, por fin, utilizar como confirmación de la medición que se haya hecho de la actitud hacia un objeto.
Con la metodología anterior podremos determinar qué intensidad de actitud (intensidad del senergicón) hacia un objeto deberá existir para que la probabilidad de que un individuo se inhiba de rea-lizar un acto, en el caso de disonancia, o se dis-ponga a ejecutar el acto, en el caso de consonancias, sea X%. Es decir, cuál es el nivel de la actitud que tiene que haber para que determinada conducta, ya sea inhibición o ejecución de algo, tenga X% pro-babilidad de que ocurra.


Nos permite calcular cuál es el nivel de actitud que deberá haber para cada nivel de utilidad o de desutilidad de ejecutar determinada conducta. Por ejemplo ¿qué nivel de vergüenza deberá haber para no robarse $10? ¿Qué nivel de vergüenza deberá haber para no robarse $1,000, etc.?


Obsérvese que la presencia y magnitud del senergicón activado se mide indirectamente, a base de la correlación de ésta con algún cambio fisioló-gico en el individuo. La RGP es uno de estos cambios fisiológicos altamente correlacionados, pero no es el único. Se debe explorar la posibilidad de que otros cambios fisiológicos se relacionen fuertemente con la activación de un estado anímico, de manera que se pueda utilizar como índice del estado anímico. Por ejemplo, los cambios en la composición química de la sangre. Esto conllevaría tomar muestras de sangre a individuos que se encuentren bajo algún estado emocional intenso y estudiar si existen cambios químicos en la sangre que se correlacionen altamente con los estados emo-cionales. Otra posibilidad es usar animales de labo-ratorio, como monos o chimpancés, e investigar si hay cambios en la composición química de la san-gre. Las pruebas deberían incluir los cambios en la proporción del consumo de vitaminas y minerales en la sangre. En lo que sigue nosotros presentamos algunas sugerencias sobre cómo medir un senergi-cón empleando la RGP como índice de la presencia del senergicón. No obstante, en la confección de un índice de aculturación se podrían utilizar otras alter-nativas basadas en los cambios químicos en la san-gre o la respuesta pupilar ante la presencia del objeto robar o mentir, etc..
 


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