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ESCRITOS DEL AUTOR
Libro:
La Teoría de los Senergicones
Aspectos Psico-Sociológicos del Subdesarrollo
Económico
Dedicatoria Prólogo y Capítulo 19 de La Teoría de los Senergicones
Libro:
La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso
La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso
puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres documentos:
1 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso Instrucciones y Resumen
2 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Capítulos
9 al 16 y 20)
3 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Libro
completo)
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Senergicones puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres
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1 Teoría Senergicones Instrucciones (Español)
2 Teoría Senergicones Capítulos 1 al 11 (Ingles)
3 Teoría Senergicones Capítulos 12 al 19 (Ingles)
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Distribución Óptima del Ingreso, así como los documentos 1, 2 y 3 de la
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19.6 FORMULACIÓN DEL MODELO
En esta sección habremos de presentar un modelo psicométrico para medir la
actitud hacia el objeto abstracto "robar". El modelo es tan sólo una
proposición sujeta a discusión. De hecho, su pro-pósito es ese. No solamente
sugerir la forma en que se podría intentar medir un senergicón, sino
presentar un esquema inicial sobre el cual dar comienzo a la discusión de
este tema en el mundo académico. Mucho agradeceré que cualquier suge-rencia
o investigación que se produzca relacionada con este tema se nos haga llegar
copia a la Universidad de Puerto Rico Recinto de Cayey.
En toda conducta en donde se viola una norma social están presentes por lo
menos 2 sener-gicones o estados anímicos. Uno que energiza la conducta hacia
la violación de la norma social y uno que energiza la conducta hacia la no
violación de la norma social. Es decir, se trata de una actitud compleja en
donde están presentes por lo menos 2 estados anímicos o senergicones. Hay
una excep-ción. Si el individuo no ha valorado e instalado el valor dado por
la norma social, entonces en la vio-lación de la norma sólo estará presente
el senergi-cón que insitó a la violación de la norma social. En tal caso no
hay conflicto. Puesto que el indivi-duo no tiene ninguna fuerza operando en
él para impedir que viole la norma, su violación será automática y sin
titubeos ni obstáculo alguno. No obstante, la regla es el conflicto. En
consecuencia, por lo regular la regla es que en la violación de una norma
social haya siempre por lo menos dos sener-gicones activados, uno que incita
la violación y otro que la impide.
Por ejemplo, en el caso de la norma social "no robar" el objeto que incita a
robar puede ser el dinero. El dinero puede estar valorizado por el indi-viduo
como objeto y activar directamente el sener-gicón acercante agradable o
puede servir para com-prar objetos que si estén valorizados y activar indi-rectamente,
a través del mecanismo de los incenti-vos (ver Capítulo 8), senergicones
acercantes agra-dables. Este o estos senergicones energizan la con-ducta
hacia la violación de la norma social. El objeto que incita a no robar es la
"norma social". La norma social puede estar valorizada por el indi-viduo
como objeto abstracto y activar un senergi-cón alejante desagradable. En
forma más precisa la mecánica sería la siguiente: el objeto dinero o los
objetos relacionados con el objeto dinero, activan senergicones acercantes
agradables que energizan la conducta hacia el objeto dinero. La alternativa
de acción elaborada por la Razón Consciente para satisfacer el componente de
conducta general del senergicón acercante agradable activado directa o
indirectamente por el objeto dinero puede ser "robarse el dinero". Pero esta
alternativa de acción resulta ser un objeto abstracto valorizado
negativa-mente (norma social) que activa un senergicón ale-jante
desagradable (compulsión) que incitará a no robar el dinero.
Vemos, pues, a través de este ejemplo, que para la generalidad de las veces,
en la violación de una norma social están presentes por lo menos 2
senergicones o estados anímicos como determinan-tes de la conducta en una
actitud compleja. Esto quiere decir que pueden haber más. Por ejemplo, el
objeto abstracto relacionado "castigo o pena que se le impone al que roba"
puede activar el senergicón miedo, así como el objeto abstracto relacionado
"expectativa de ser atrapado" puede activar el sener-gicón vergüenza, aparte
de miedo.
En consecuencia, si queremos medir la actitud de un individuo hacia el robo,
debemos for-mular el modelo que establezca las relaciones de causa y efecto
entre las variables independientes y la variable dependiente. Esto es, entre
los senergico-nes activados y la conducta final consistente en la violación
o no violación de la norma social. Después de eso debemos medir la
intensidad del componente sensacional de cada uno de estos sener-gicones
implicados y determinar la relación con la ocurrencia o no de la conducta
hacia el robo. Espesamos por definir cuál es nuestra variable dependiente.
Nuestra variable dependiente Y es la con-ducta que deseamos predecir. ¿Cómo
podemos defi-nir esta variable? Veamos. Cada senergicón como sabemos tiene
un componente de conducta general y un componente sensacional. El componente
sensa-cional, como sabemos, energiza la conducta dada en el componente de
conducta general que es o de acer-camiento o de alejamiento del objeto que
activa el senergicón o el de atacar o celebrar el objeto que activa el
senergicón (ver Sección 1.6 del Capítulo 1). Pero este componente de
conducta general, si bien guarda una relación con la conducta del indivi-duo
hacia el objeto, no es propiamente hablando la variable dependiente Y que
denota la conducta que deseamos predecir.
La conducta dada por el componente de conducta general del senergicón es una
abstracta, no específica. Sabemos, como bien advirtiera Freud, que si el
individuo la satisficiera directamente ter-minaría en la cárcel o muerto
(satisfacción de los instintos del "ello" en Freud) pues no tomaría en
consideración todos los demás objetos abstractos o concretos relacionados
con el primero y que podrían tener una consecuencia adversa sobre el
individuo, como por ejemplo sería el objeto abstracto relacio-nado
"posibilidad de ir a la cárcel". Vemos, pues, que este componente de
conducta general, automá-tico e irreflexivo, no puede ser nuestra variable
dependiente Y. No obstante, como estudiamos a partir de nuestra teoría, de
esta conducta instintiva, no reflexiva y generalizada hacia el objeto enfren-tado,
surge una conducta, respuesta o alternativa de acción específica y concreta
elaborada por la Razón Consciente ante dicho objeto. Esta es nuestra
variable dependiente Y.
Es decir, la Razón Consciente (el "yo" en la teoría de Freud) tiene a su
cargo la satisfacción del componente de conducta general. Para ello ela-bora
alternativas de acción (conducta específica) que satisfacen este componente
de conducta general del senergicón activado por e objeto enfrentado por el
individuo. De esta manera se pasa de la conducta general irreflexiva y
automática a la conducta espe-cífica que finalmente observamos y que nos
pro-duce la impresión de ser racional, es decir, no afec-tada por estados
anímicos.
Pero hablando en forma más específica, nuestra variable dependiente Y no es
la alternativa de acción elaborada por la Razón Consciente, sino la decisión
de ejecutar o no ejecutar esta alternativa de acción que también es tomada
por la Razón Consciente (ver Sección 1.8 del Capítulo 1 y Secciones 11.1 a
la 11.4 del Capítulo 11). Esta decisión que toma la Razón Consciente, como
sabemos a partir de nuestro modelo, está determi-nada por las intensidades
de los senergicones activa-dos relacionados con esta alternativa de acción.
Es decir, el que una alternativa de acción se ejecute o no, dependerá, como
sabemos a partir de nuestra teoría, del resultado de las intensidades de los
com-ponentes sensacionales de los senergicones implica-dos en esta decisión
(Sobre esto ver Capítulo 1, Secciones 1.7 y 1.8). O sea, la conducta ante
los objetos enfrentados por el individuo viene dada por la ejecución o no
ejecución (Y) de la o las alternati-vas de acción elaboradas por la Razón
Consciente para satisfacer los componentes de conducta general de los
senergicones activados por dichos objetos. Por otro lado, la ejecución o no
ejecución de las alternativas de acción (conducta) viene dado a su vez por
el conjunto de senergicones activados (energizadores de la conducta ante
dichos objetos) que resulte dominante.
Vemos, pues, que la ejecución o no ejecu-ción, ocurrencia o no ocurrencia,
de la alternativa de acción es nuestra variable dependiente Y y las
variables independientes X1, X2, ... Xn que intere-samos medir son los
componentes sensacionales de los senergicones activados por los distintos
objetos ante la consideración del individuo. Estos son, el objeto original y
los objetos relacionados con este y/o con las alternativas de acción
elaboradas por la Razón Consciente.
Nuestra primera variable independiente X1 está constituida por el componente
sensacional del senergicón que activa el objeto dinero o los objetos
relacionados con el dinero. Es decir, está consti-tuida por la intensidad
del senergicón alegría (tentación) que incita a ejecutar la alternativa de
acción "robar".
En contraposición a este senergicón alegría (tentación) se encuentra el
senergicón activado por la valorización del objeto abstracto dado por la
norma social "no robar" y que es ansiedad (compulsión). En consecuencia,
nuestra segunda variable independiente X2 está constituida por el componente
sensacional del senergicón que activa el objeto abstracto dado por la norma
social.
Obsérvese que, mientras más grande es la tentación X1, mayor deberá ser la
intensidad de la ansiedad X2 que deberá experimentar para no robarse el
dinero. Es decir, mientras mayor sea la intensi-dad del senergicón operando
en sentido contrario a la norma social, mayor deberá ser la intensidad del
senergicón que activa el objeto abstracto "Norma social" para que no ocurra
la violación.
La tentación de lucro no es el único ele-mento que puede estar presente en
la actitud com-pleja de cada individuo hacia la norma social de "No robar".
Teóricamente puede haber muchos. No obstante, sí podemos decir que éste es
uno de fun-damental importancia. Por lo tanto, si no lo incor-poramos en el
modelo de regresión, aparecerá refle-jado en la magnitud de la constante. En
consecuen-cia, es importante el identificar correctamente todos estos
factores de peso. Como ya hemos señalado, otros objetos abstractos
relacionados de gran impor-tancia serían la probabilidad de ser atrapado, lo
que activa el senergicón vergüenza y la consecuencia de ser atrapado, lo que
activa el senergicón miedo. Si la pena por robar es la muerte, el senergicón
miedo será más intenso que si fuera cadena perpetua. Si la pena fuera 10
meses de cárcel, el miedo no sería tan grande, etc.. En consecuencia,
nuestra tercera variable independiente X3 está constituida por el componente
sensacional del senergicón vergüenza y nuestra cuarta variable independiente
X4 está consti-tuido por el componente sensacional del senergicón miedo.
Una vez identificado los objetos relaciona-dos más importantes en una
actitud compleja e incorporados en el modelo, debemos tomar en con-sideración
los que no son tan importantes. Si suponemos que el resto de los factores
que puedan afectar en un individuo la decisión de robar, tienen un efecto
pequeño, y de que éstos operan en ambos sentidos, es decir, que unos incitan
a operar en sen-tido contrario a la decisión de robar y otros, a favor,
entonces podemos incorporar todos estos elementos en el modelo mediante la
introducción de un factor estocástico o variable aleatoria que recoge todos
estos efectos. Es debido a este factor que describe la parte impredecible o
aleatoria de la conducta o res-puestas humanas, que tenemos que introducir
en nuestro modelo el elemento de probabilidad. En ese sentido, siempre que
nos refiramos a cuál es la intensidad promedio de ansiedad o de vergüenza o
de miedo que debe experimentar un individuo para no robarse, digamos, $10,
deberá añadirse el elemento aleatorio o del azar de la conducta humana,
determi-nado por los múltiples factores que en uno y otro sentido pueden
incidir en la determinación que hace el individuo cuando decide violar o no
violar la norma social. La pregunta, pues, debe replantearse de la siguiente
manera: ¿Qué intensidad promedio del senergicón ansiedad o vergüenza o miedo
tendrá que tener un individuo para que la probabilidad de no robarse $10 sea
de X%.
Si fuésemos capaces de identificar la tota-lidad de los objetos (variables)
que determinan la actitud compleja de un individuo, el factor aleatorio
quedaría eliminado, es decir, sería cero y la predic-ción de la conducta
basada en el modelo sería per-fecta. Es decir, el modelo tendría 100% de
certeza en la predicción. Como esto es imposible, la variable aleatoria
recoge las influencias de las varia-bles de efecto pequeño que operan en
ambos senti-dos cancelándose entre si, y la constante, aquéllas variables,
de efecto grande, que no se cancelan entre sí.
Hemos formulado un modelo donde la conducta o actitud hacia el robo Y es una
función de múltiples variables X1, X2, ...Xn. Si suponemos, afines de
simplificar, que esta relación es lineal, la expresión general del modelo
sería:
19.1 Y = a + b1X1 - b2X2 - b3X3 - b4X4 + E
donde:
Y = Decisión de robar o no robar
X1 = Componente sensacional del senergicón que determina su actitud hacia el
dinero (nivel de alegría o tentación que le pro-duce el objeto dinero,
medida por la RGP)
X2 = Componente sensacional del senergicón que determina su actitud hacia el
robo en la primera dimensión de la actitud trico-tómica (nivel de ansiedad
que le produce el objeto dado por el acto mismo de robar, medida por la RGP).
X3 = Componente sensacional del senergicón que determina su actitud hacia el
robo en la segunda dimensión de la actitud trico-tómica (nivel de vergüenza
que le produce el objeto dado por la posibilidad de ser descubierto robando,
medida por la RGP).
X4 = Componente sensacional del senergicón que determina su actitud hacia el
castigo (nivel de miedo que le produce el objeto abstracto ser castigado,
medida por la RGP).
a = Influencia de otros valores instalados que puedan ser importantes o muy
determi-nantes y que no fueron incorporados al modelo en forma de variables.
E = Influencias de otros factores poco impor-tantes que actúan de forma
aleatoria, can-celándose su efecto entre sí, así como errores de medición.
Como se puede ver, se trata de una actitud compleja. Obsérvese que hay un
coeficiente b1 con signo positivo y tres coeficientes b2, b3 y b4 con signos
negativos. Con el propósito de simplificar la explicación, supongamos que la
constante a es cero. Entonces, si el producto b1X1 con signo positivo, que
denota la intensidad de la alegría o tentación que produce el dinero y que
incita a robar, resulta mayor que la suma de los productos b2X2, b3X3, y
b4X4 con signos negativos y que incitan a no robar, entonces Y será mayor
que cero (Y > 0). En tal caso, la motivación del individuo en térmi-nos
netos hacia el robo será positiva y el individuo ejecutará la alternativa de
acción "robar". La fuerza o energía con que emprenderá la ejecución de la
alternativa de acción hacia el objeto dependerá de cuán grande sea la
motivación. Esto es cuánto por encima de cero será la magnitud de Y. Si por
el contrario Y fuera igual a cero o menor de cero (Y = o), sería porque los
senergicones con signos negati-vos prevalecen y el individuo o su Razón
Consciente no ejecutará la alternativa de acción "robar".
Obsérvese que el postular coeficientes b1, b2, b3 y b4 distintos de 1,
implica el postular que las intensidades de los componentes sensacionales de
las distintas variables X1, X2, X3 y X4 no son comparables. Es decir, el
efecto de una intensidad dada en X1 sobre la conducta, esto es, sobre la
deci-sión de robar Y>0 no es igual al efecto de la misma intensidad dada
registrada en el polígrafo para X2 o las demás variables independientes. En
otras pala-bras, el efecto de una intensidad dada del compo-nente
sensacional del senergicón alegría (X1) medida en el polígrafo en términos
de la RGP, no es de esperarse sea necesariamente igual al efecto de la misma
intensidad o medida de la RGP del sener-gicón vergüenza (X3) sobre Y. En
consecuencia, esas diferencias son las que se recogerían en los coe-ficientes.
Si existiera el desarrollo tecnológico nece-sario que permitiera contar con
los instrumentos para identificar inequívocamente cada un de estos
senergicones o estados anímicos X1, X2, ... Xn y medir las intensidades de
sus componentes sensa-cionales, asi como poder determinar el valor de los
coeficientes, entonces la conducta podría ser predi-cha con muy poco margen
de error. Esto es, si existiera un instrumento de medición que al ser
aplicado a un individuo pudiera identificar inequívo-camente cada una de las
emociones o estados aními-cos que estuviese experimentando el individuo en
ese momento ante un objeto enfrentado y que ade-más pudiese registrar la
magnitud o intensidad del componente sensacional de cada emoción o estado
anímico activado, entonces se podrían estimar los coeficientes b1, b2, b3 y
b4 y la conducta podría ser predicha con poco margen de error. Es decir, una
empresa, como por ejemplo un banco, podría predecir quién robaría dinero si
se le presentara la oportunidad y quien no. Esto es, quien ejecutaría la
alternativa de acción Y > 0 y quien no Y = 0.
La existencia de tales instrumentos, con-juntamente con esta teoría
transformaría todo el que hacer científico en el campo de la psicología
convir-tiéndola en una disciplina altamente práctica y utili-taria. En
consecuencia, el ritmo de desarrollo de estos instrumentos de medición
marcarán el ritmo de desarrollo de la Psicología a partir de esta teoría.
Mientras eso no haya ocurrido, debemos ingeniárnosla para medir el
componente sensacional de los senergicones indirectamente, ya sea a través
de la RGP o la respuesta pupilar e ingeniárnosla para aislar, mediante el
desarrollo de diseños expe-rimentales, el efecto de una variable, por
ejemplo X2 o X3, sobre Y. Obsérvese que si se logra aislar el efecto de una
variable independiente sobre Y, la determinación de su respectivo
coeficiente no sería necesaria.
Tenemos, pues, que todo el problema de medición se reduce, pues, a la
aparentemente ino-cente tarea de poder producir un diseño experimental que
aísle o separe el efecto de X1 y X2 sobre Y de todos los demás efectos X3 y
X4 y luego que separe el efecto de X1 y X3 sobre Y de todos los demás
efectos X2 y X4.
Las mediciones indirecta de los componen-tes sensacionales de los
senergicones, a través de la RGP o la respuesta pupilar, traen como
problema, no solamente el margen de error de las mediciones efectuadas, sino
la dificultad para identificar los estados anímicos o senergicones
implicados y, además, separar de la lectura de la RGP obtenida, cuánto del
registro obtenido corresponde a un sener-gicón y cuánto a otro. Es decir,
surge el problema enormemente dificultoso de aislar de las lecturas
obtenidas de la RGP qué pertenece a un senergicón y qué pertenece a otro.
Pero esto no sería todo. El problema más grave surge del efecto que tiene
esta indeterminación de la identificación inequívoca del senergicón en
cuestión, y su correspondiente medición del com-ponente sensacional, sobre
la correlación que pueda haber entre lo que se mide a través de la RGP y la
conducta del individuo. Es decir, puesto que en el caso de la violación de
una norma social hay por lo menos dos senergicones activados (X1 y X2) que
tienen direcciones opuestas y que energizan la con-ducta hacia dos objetos
excluyentes uno del otro, por ejemplo, violar la norma (robar) Y>0 y no
vio-lar la norma Y<0, puede ocurrir que ambos sean muy intensos registrando
en la RGP una magnitud grande. Pero al ser contrapuestas se cancelan entre
sí Y=0, de la misma forma que lo harían dos mag-nitudes pequeñas
contrapuestas. En consecuencia, la magnitud de la RGP obtenida para X1 y X2
no tendría ninguna correlación con la ejecución o no ejecución de la
alternativa de acción Y. Es decir, la magnitud de la RGP obtenida no es de
esperarse que guarde necesariamente una correlación con la con-ducta, a
menos que seamos capases de especificar las relaciones entre las variables
(efectos contra-puestos de los senergicones) y separar sus efectos por
individual de la magnitud leída en la RGP. Lo mismo aplica con respecto a
otras medidas fisioló-gicas como la respuesta pupilar.
Todas estas limitaciones debemos tenerlas presentes para no frustrarnos con
los resultados de nuestros experimentos. Nuestro avance habrá de depender,
como señaláramos, del desarrollo de ins-trumentos refinados, capaces de
identificar, aislar y medir por separado, pero en forma simultánea, la
presencia y magnitud de los componentes sensacio-nales de todos los
senergicones que puedan estar presentes o activados en una actitud compleja
ante un objeto . Con los actuales instrumentos de medición (esencialmente el
polígrafo) lo que poda-mos hacer dependerá del ingenio que despleguemos para
desarrollar diseños experimentales que procuren aislar lo mejor posible el
efecto de una variable independiente X2 sobre otra dependiente Y, elimi-nando
el efecto de las demás variables independien-tes X1, X3 y X4 sobre Y. Esto
se logra desarro-llando diseños experimentales en donde los valores de las
demás variables independientes X1, X3 y X4 sean cero o constantes. Por
ejemplo, si logramos mantener constante el nivel del senergicón "tentación"
X1 y mantener en cero el nivel de los demás senergicones "vergüenza" X3 y
"miedo" X4, se reduciría el modelo a la expresión:
19.2 Y = a + b1 1 + b2X2
en donde 1 = Componente sensacional del sener-gicón "tentación" de robo se
supone fijo o aproxi-madamente fijo. Esto se procura conseguir haciendo que
la cantidad de dinero a robar sea siem-pre la misma, digamos $10 o $100.
Obsérvese que si logramos mantener fijo X1 la expresión b1 1 se convierte en
una constante y la función anterior se reduce a:
19.3 Y = A - X1
donde: A = (a + b1 1) y X1 = b1X1
En el caso de la relación entre la decisión de robar y el senergicón
vergüenza X3 la relación a estimar sería:
19.4 Y = A - X3
Obsérvese que como señaláramos párrafos atrás, cuando se procede de esta
manera la determi-nación del coeficiente b1 se hace innecesaria. Los diseños
experimentales subsiguientes tienen como propósito aislar el efecto de las
variables ansiedad compulsiva X2 y vergüenza X3 sobre la decisión de robar o
mentir Y. Veamos.
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