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ESCRITOS DEL AUTOR
Libro:
La Teoría de los Senergicones
Aspectos Psico-Sociológicos del Subdesarrollo
Económico
Dedicatoria Prólogo y Capítulo 19 de La Teoría de los Senergicones
Libro:
La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso
La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso
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1 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso Instrucciones y Resumen
2 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Capítulos
9 al 16 y 20)
3 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Libro
completo)
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Senergicones puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres
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1 Teoría Senergicones Instrucciones (Español)
2 Teoría Senergicones Capítulos 1 al 11 (Ingles)
3 Teoría Senergicones Capítulos 12 al 19 (Ingles)
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Distribución Óptima del Ingreso, así como los documentos 1, 2 y 3 de la
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19.10 INVESTIGACIÓN SOBRE PREDICTORES QUE SEAN FÁCILES DE IMPLANTAR
En una segunda fase del estudio se podrían buscar correlaciones entre las
medidas obtenidas en la primera fase, relacionadas con los cambios fisio-lógicos
producidos por la emoción vergüenza en la segunda dimensión de la actitud
tricotómica y los cambios fisiológicos que puedan producir otras emociones,
como por ejemplo, la emoción ira en la tercera dimensión de la actitud
tricotómica.
La razón para esta segunda fase es la siguiente: Aparte de obtener formas de
estimar mejores índices de aculturación, uno de los propósi-tos para
realizar mediciones del senergicón es poder predecir qué individuos tienen
menores probabilida-des de realizar actos deshonestos, como robar o mentir.
En consecuencia, parte de los objetivos por alcanzar es que dichas
instrumentos de medición puedan ser utilizados por la empresa privada o
gubernamental con relativa facilidad para seleccionar personal que requiera
ser de gran confianza. Las mediciones obtenidas en la primera fase del
experi-mento son muy difíciles de obtener, dado lo dificul-toso de crear
condiciones de laboratorio que sean creíbles para el individuo, de manera
que produzcan las emociones que se desean activar y, además, que sean
reproducibles con fidelidad y con facilidad. En consecuencia, resulta útil
tratar de encontrar otras medidas fisiológicas que se correlacionen
altamente con las primeras y que sean fáciles de producir y administrar. De
poderse hallar dichas medidas, se podrían utilizar en sustitución de las
primeras para predecir la conducta. Es decir, para indicar qué indi-viduos
tienen menos probabilidades de cometer actos deshonestos. Puesto que estas
medidas serían fáciles de producir, se podrían aplicar con facilidad para
seleccionar el personal de una empresa que tenga que ser de mucha confianza.
¿Cómo buscar esas otras variables emo-cionales que sean fáciles de medir y
que estén alta-mente correlacionadas con la primera? Veamos.
La actitud que un individuo asume o tiene ante un objeto abstracto, como es
la norma social "No robar" o "No mentir", no es única, sino, como vimos en
el Capítulo 14, tricotómica. Debe explo-rarse la posibilidad de que estas
tres dimensiones de la actitud ante la norma social estén altamente
correlacionadas, según lo discutido en la Sección 19.7 de este capítulo, De
ser así, entonces se podría usar la magnitud de la medición de la actitud en
una de estas dimensiones como predictor de la magnitud de las otras
dimensiones.
Es decir, nos interesa medir, a base de reacciones fisiológicas, el
componente anímico de la actitud de un individuo ante el objeto abstracto
"No robar" o "No mentir". El ser sorprendido en la violación de una norma
social, como "No robar" o "No mentir", que el individuo ha internalizado
como valor y a través de los cuales orienta su con-ducta, produce, como ya
hemos dicho, la emoción vergüenza como el componente anímico de su acti-tud
ante dichas normas. Por el contrario, cuando el individuo sorprende a otra
persona violando la norma social, la emoción que se produce no es la de
vergüenza, sino la de ira o coraje. En este caso, el componente anímico de
la actitud ira o coraje ante la norma no robar o mentir orienta la conducta
del individuo hacia el violador de la norma y no hacia sí mismo, como ocurre
en el caso de la emoción vergüenza. El producir situaciones que generen la
emoción vergüenza en un individuo es difícil, como vimos en la Sección 19.7
y 19.8, pues la situación que se genere tiene que ser suficientemente real
como para que el individuo la crea. Si no es real o si el individuo tiene
duda sobre la veracidad de la situación que se le presenta, la emoción
vergüenza no se producirá o se producirá a medias. Por el contrario, cuando
se trata de situaciones donde el individuo no está reaccionando ante sus
propias acciones, sino ante las acciones de otro, no es nece-sario que la
situación sea real para que se activen las emociones. Sólo bastará que el
individuo se identi-fique con el drama que se le presente de alguna
situación en la cual haya un robo o una mentira. Éste es el principio que
sostiene la industria de las novelas y las películas en el cine. Los
individuos reaccionan con ira ante el malo de la película o la novela y
esperan pacientemente el desenlace, cuando el bueno lo castiga, y de esa
manera queda satisfe-cha, a través del bueno de la película, el compo-nente
de conducta general del senergicón ira, que el malo de la película produjo
en el espectador y que es atacarlo.
Para uniformar la experiencia a la que se somete a cada individuo, puede
hacerse una película de la dramatización de la situación, ante la cual se
sometería a todos los individuos en un muestra para medir su reacción
emocional ante el robo o la men-tira que de esta manera presencien.
Este tipo de estímulo para activar emocio-nes es considerablemente fácil de
producir y de apli-car a cualquier número de individuo en idénticas
condiciones para todos. En consecuencia, si la emoción ira o coraje en un
individuo, contra aquél que roba o miente, tuviera una alta correlación con
la emoción vergüenza, que se produce cuando es el propio individuo el que
roba o miente, podría ser utilizada esta reacción de ira en sustitución de
la vergüenza para predecir la conducta del individuo ante el acto de robar o
mentir, en términos de pro-babilidad.
Tenemos, pues, que en esta segunda fase del estudio se procedería a mostrar
a los individuos que participaron en la primera fase, una película en donde
alguien roba o miente. Los individuos ten-drán el polígrafo instalado de
manera que cuando ocurra el robo o la mentira en la película se pueda
registrar el senergicón "ira" que tal violación de la norma social produzca
en el individuo. Luego se pasa a determinar la correlación que existe entre
esta variable "ira" y la variable registrada en la fase ante-rior
"vergüenza". Si fuese alta la correlación se podría utilizar esta variable
"ira" en sustitución de la anterior "vergüenza" como predictor de la con-ducta.
Si por el contrario la correlación fuese baja, esto podría indicar dos
cosas: o en efecto no hay una alta correlación entre la instalación de los
valo-res en las tres dimensiones de la actitud tricotómica o las mediciones
que se realizaron no midieron lo que se supone que midieran. Por ejemplo,
existe la posibilidad de que la respuesta fisiológica que se registre en el
polígrafo sea producida por otras emo-ciones. Es decir, que la respuesta
registrada no sea únicamente la que le pueda producir el senergicón "ira"
causado por la desaprobación de ver a otro robar, sino una mezcla de esa
emoción y otra u otras. Por ejemplo, si el individuo ha pasado por la
experiencia previa, en la primera parte del estudio, de haber sido
sorprendido robando, la escena del robo en la película le puede producir
vergüenza, aparte del disgusto, al recordarle que está frente a de las
mismas personas que lo sorprendieron a él mismo robando y que ahora le
presenta esta escena.
También puede haber mezcla de emociones si el individuo conoce personalmente
a una de las personas que está dramatizando la escena del robo en el video
cassette.
Sólo un buen diseño experimental puede eliminar o reducir gran parte de
todos estos ruidos producidos por variables extrañas. Para evitar el primer
tipo de problema, se puede realizar el regis-tro de los cambios fisiológicos
al presenciar la escena del robo en primer lugar y en segundo lugar, la
parte donde se le sorprende robando. De esta forma se invierte el orden de
las partes del experi-mento. Otra solución sería pasar por una serie larga
de pruebas con el polígrafo, que dure varios meses, con el propósito de que
olvide y luego se realiza la segunda parte.
Para eliminar el efecto que el conoci-miento de los personajes que
dramatizan la escena pueda producir sobre el individuo, se puedan utilizar
personas que no pertenezcan a la universidad donde se realice el experimento
y que tampoco pertenezcan a la farándula artística de la TV, sino que sean
totalmente desconocidas.
Se pueden utilizar también individuos encapuchados o con la cara cubierta.
De esta manera se eliminan otros posibles efectos, como lo es la atracción
sexual por uno de los personajes, etc.
Como se puede apreciar, la pureza de la emoción que registremos dependerá de
la excelencia del diseño experimental logrado. Mientras mejor sea ese
diseño, mejor será la pureza de la emoción que registremos o midamos a
través de los cambios fisiológicos.
Una vez se hayan registrado los cambios fisiológicos, se pasa a interrogar
al sujeto para que describa cuál fue la emoción o sentimiento que
experimentó al presenciar la escena del robo y la de la mentira. Esta
información nos servirá para corroborar si, en efecto, las condiciones de
laborato-rio lograron producir la emoción única deseada o si, por el
contrario, hubo diversas emociones.
Como ya señaláramos, una vez se hayan obtenido los registros o mediciones de
las respues-tas fisiológicas de los individuos al presenciar esce-nas de
robo o de alguien mintiendo, se pasan a correlacionar con los registros
realizados en la parte donde se sorprende al individuo robando o min-tiendo.
Si la correlación es alta, servirán como predictores de la conducta.
En una tercera fase del estudio, se puede tomar una nueva muestra de
individuos a los cuales se les muestra el "video cassette" del robo y el de
la mentira y, a base del registro que se haga de su respuestas fisiológicas,
se intenta predecir quiénes serán sorprendidos robando o mintiendo. Se com-para
cuántos de los que ceden ante la tentación fue-ron predichos por la prueba
que así lo harían y se calcula el por ciento de aciertos de la prueba.
De esta manera se determina el grado de confiabilidad de la prueba como
predictor de la con-ducta.
19.11 INSTALACIÓN DE VALORES COMO TAREA INVESTIGATIVA
Hasta este punto, de las tres tareas investi-gativas a desarrollarse
planteadas por nuestra teoría, hemos discutido algunas ideas sobre la forma
de hacerlo en dos de ellas, la primera y la segunda. Esto es, desarrollar un
índice de aculturación y medir un senergicón. En esta sección nos propo-nemos
presentar algunas ideas sobre la forma en que se puede abordar la tercera.
Esto es, investigar cómo se instalan y se desinstalan los valores.
Para desarrollar esta tarea se pueden emplear varias estrategias. La primera
de ellas sería la siguiente: utilizando animales, como monos o chimpancés se
le pueden instalar electrodos en cier-tas áreas específicas del cerebro y
someterlos a una situación que le genere vergüenza, compulsión o ira. El
propósito es investigar si se puede identifi-car un patrón de respuesta
cerebral inequívoco para cada tipo de senergicón y, además, si se puede
medir su intensidad.
Una vez se halla podido identificar mediante la instalación de electrodos en
el cerebro del animal, cuándo está bajo un estado anímico o senergicón y
cuándo está bajo otro, es decir, cuándo está bajo la vergüenza, compulsión o
ira, se puede someter ante la presencia de un objeto y leer en el polígrafo
el tipo de estado anímico o senergicón que experimenta ante el objeto. Esto
nos serviría para determinar cuándo un valor ha sido instalado. Por ejemplo,
supongamos que enseñamos a un mono a no sentarse a comer en determinado
lugar. Una vez creamos que hemos instalado una valorización sobre ese lugar,
ponemos al animal ante la presencia de otro que sí se siente a comer en ese
lugar y se veri-fica si en la lectura del polígrafo se registra la pre-sencia
del senergicón ira. Esto nos indicaría que el valor en cuestión ha sido
instalado con respecto a la tercera dimensión de la actitud tricotómica.
Podríamos tratar de que el mono viole la norma mediante algún incentivo que
sirva como tentación y active un senergicón en sentido contra-rio al del
objeto abstracto dado por la norma o valo-rización que se le instala. Además
se podría reducir o eliminar el efecto contrario dado por el senergicón
vergüenza proveyendo las circunstancias para que el mono crea que nadie lo
ve. De esta forma podemos lograr que el mono viole la norma aumentándole por
un lado la tentación y reduciéndole por el otro la vergüenza. Una vez el
mono viola la norma, el entrenador se aparece súbitamente en el lugar para
ver si se registra en el polígrafo el senergicón ver-güenza. Por ejemplo,
podríamos, hacer de ese lugar un sitio especialmente agradable de manera que
el mono sienta la tentación de estar en él. Hacerlo tibio mientras los demás
lugares son fríos, o hacerlo fresco, mientras los demás lugares son calu-rosos
(aumento de la tentación o el senergicón agra-dable) y además proveer para
que el mono no se de cuenta de que está siendo observado (reducción o
eliminación del senergicón vergüenza). Durante ese ínterin en que el animal
no ha caído todavía en la tentación se verifica si en la lectura del
polígrafo se registra la presencia del senergicón compulsivo "ansiedad".
Esto nos indicará que el valor en cues-tión ha sido instalado con respecto a
la primera dimensión de la actitud tricotómica. Una vez el animal caiga en
la tentación y viole la norma se le sorprende en el lugar y se verifica si
se activa el senergicón vergüenza. Esto nos indicaría que el valor en
cuestión ha sido instalado con respecto a la segunda dimensión de la actitud
tricotómica.
Lo importante aquí es que podamos contar con un modo de verificar cuando un
valor ha sido instalado. Esto nos permitiría ensayar múltiples formas de
enseñar una valorización de un objeto a un mono y verificar a través de la
detección del senergicón, cuál de las múltiples formas de ense-ñanza resulta
más efectiva para instalar la valoriza-ción del objeto en la Memoria 3 de
Valores Aprendidos. Por ejemplo, se podría estudiar la forma en que el
castigo ayuda a instalar una valori-zación de un objeto vs. la recompensa.
Se podría estudiar la efectividad del castigo y la recompensa en forma
complementaria, sobre la instalación de una valorización de un objeto. Se
podría estudiar si la admiración o el respeto hacia un individuo es una
variable que afecta la instalación de una valorización que el individuo
admirado o respetado pueda enseñar o inculcar en el que lo admira o respeta.
Se podría verificar si los padres del animal tienen más influencia para
inculcar una valorización de un objeto, que la que puedan tener otros
animales de la manada.
Todos estos experimentos se podrían ensa-yar si pudiéramos contar con un
instrumento que nos pudiera decir cuando un valor ha sido instalado y que
importancia se le ha dado a dicho valor. Es decir, si podemos contar con un
instrumento que pueda registrar cuándo un individuo se emociona (activa un
senergicón) ante la presencia de determi-nado objeto, qué tipo de emoción (senergicón)
es el que ha sido activado y en qué magnitud (intensidad del senergicón
experimentado) entonces, podemos saber, mediante experimentos, cuando un
valor ha sido instalado y cuándo no. Además podemos saber qué importancia se
le ha dado a dicha valorización a partir de la intensidad del senergicón
experimentado. Todo esto abriría las puertas para verificar cuáles son los
efectos que puedan tener un sin número de variables sobre la instalación de
una valorización hecha a un objeto.
Hacer este tipo de experimento con seres humanos es imposible. No obstante,
se pueden ensayar otras estrategias. Por ejemplo, el Dr. Angel de la Sierra,
biólogo de la Universidad de Puerto Rico en Cayey ha estado tratando de
condu-cir un experimento de cuyos resultados quizás nos podamos aprovechar.
El Dr. de la Sierra tiene la idea de que las emociones experimentadas por un
sujeto, puesto que tienen una expresión facial, con-traen determinado
conjunto de músculos faciales. La idea es, pues, hacer lecturas de las
distintas con-tracciones musculares correspondientes a cada emo-ción y
tratar de ver si se puede identificar un patrón de contracción
inequívocamente definido para cada tipo de emoción.
Dichos experimentos no se han podido rea-lizar por que requieren de la
instalación de agujas en los músculos faciales que permitan leer con
claridad los patrones de contracciones. Como se podrá ima-ginar el lector,
no es fácil encontrar voluntarios para realizar este tipo de experimento y
mucho menos si no hay fondos económicos para pagarlos.
Si la idea del Dr. de la Sierra resulta verifi-cada y se pudiera identificar
mediante el patrón de contracciones de los músculos faciales, asi como de
sus intensidades de contracción, tanto el tipo de emoción que experimenta el
individuo, como su intensidad, entonces se podrían realizar experimen-tos
análogos a los descritos en el caso de los anima-les.
Como dijéramos, el uso de electrodos insertados en el cerebro para estudiar
la actividad en él, hace obligatorio el empleo de animales. Sin embargo, los
adelantos psicológicos más recientes, como el examen PET, prometen extender
este tipo de investigación a seres humanos. Una posible estrategia a emplear
podría ser la siguiente: El desarrollo del examen PET, o Tomografía de
Emisiones de Positrones, permite hacer planos de la actividad del cerebro.
Estos planos reflejan las dife-rentes áreas del cerebro que entran en
función cuando el individuo realiza distintas actividades, como por ejemplo,
oír música, leer, etc. o cuando experimenta emociones. Este adelanto
tecnológico podría emplearse para realizar, en seres humanos, los
experimentos en animales discutidos anterior-mente y ver si se puede
identificar un patrón de actividad en el cerebro para cada emoción, que per-mita
su identificación inequívoca, así como la medición de su intensidad. Debido
a lo costoso de este tipo de instrumento no son muchas las univer-sidades
que poseen uno y, en consecuencia, habría que ir a ellas para realizar este
tipo de investigación.
Otra posible estrategia para buscar instru-mentos que puedan decir cuándo un
individuo expe-rimenta determinada emoción es la siguiente:
Supongamos que a partir de lo dicho al principio de esta sección logramos
instalar electro-dos en el cerebro del mono o chimpancé y logramos
identificar cuándo el animal experimenta determi-nado tipo de emoción y con
qué intensidad, luego se pasa a estimular esas áreas eléctricamente para
pro-ducir el estado anímico o senergicón correspon-diente y estudiar cómo se
correlaciona con cambios fisiológicos. Por ejemplo, la RGP, los cambios
químicos en la sangre, incluyendo el balance y con-sumo de vitaminas y
minerales, la respuesta pupilar etc. De esta manera se trataría de descubrir
las variables que más se correlacionen con la activación de estados anímicos
o senergicones específicos y si posible con su intensidad. Luego se procura
verifi-car si tales resultados aplican al caso de seres humanos. De ser así
se utilizarían estas variables correlacionadas para determinar cuándo el
individuo está experimentando determinado tipo de senergicón ante la
presencia de un objeto y por ende, cuándo un valor ha sido instalado y
cuándo no. En consecuen-cia, se podrían conducir los experimentos descritos
anteriormente para tratar de descubrir los factores que determinan la
instalación de valores en los indi-viduos
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