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Económico Libro: Teoría del Grado de Anomia Socia y la Instalación de Valores
La Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso
puede ser bajada de este lugar a partir de los siguientes tres documentos: 2 Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso (Capítulos
9 al 16 y 20) 2 Teoría Senergicones Capítulos 1 al 11 (Ingles) Los documentos 1, 2 y 3 de la Teoría de la Distribución Óptima del Ingreso, así como los documentos 1, 2 y 3 de la Teoría de los Senergicones se abren con el programa Adobe Acrobat, el cual es gratis. Para adquirir Acrobat Reader v4.05 debe ir al sitio de Adobe PARA ENVIAR PÁGINA A UN AMIGO Y COMENTARIOS
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Abstract: Teoría que explica el
subdesarrollo como consecuencia de un nivel de anomia social que genera una corrupción generalizada, la cual impide que
las instituciones del Estado funcionen y, en consecuencia, que el Estado
exista. La situación de anomia social surge como consecuencia de la
ausencia de actitudes positivas hacia el cumplimiento del deber y esta
ausencia de actitudes se debe a su vez a que los valores de la sociedad no
están instalados en la psiquis de los individuos. La no funcionalidad
de las instituciones gubernamentales genera la inexistencia del Estado.
La inexistencia del Estado no permite la formación del mercado de
competencia y, por consiguiente, no permite el desarrollo económico. Secciones de este documento:Teoría Desarrollo Eco. Apéndices: A B C D Teoría del Desarrollo Económico (La Teoría del Grado de Anomia Social y la Formación de Actitudes) Bloque de Avanzada Popular (BAPO) Santo Domingo, República Dominicana 7 de febrero de 2005
Indice I CAUSAS DEL SUBDESARROLLO: LA BAJA PRODUCTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES 1.1 Percepción equivocada de las causas del subdesarrollo 1.2 Causas psico-sociológicas del subdesarrollo 1.3 La importancia que tiene la existencia del Estado y su relación con las instituciones, las actitudes y los valores 1.4 Qué son o como se definen los valores sociales básicos de la cultura que se pretenden instalar en la psiquis de los individuos 1.5 Percepción que se tiene de las instituciones gubernamentales en los países subdesarrollados
II ESTRATEGIA PARA AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD EN LAS INSTITUCIONES GUBERNAMENTALES: LA INSTALACIÓN DE VALORES SOCIALES BÁSICOS EN LA POBLACIÓN Y LA FORMACIÓN DE ACTITUDES BÁSICAS 2.1 ¿Cómo generar la formación de actitudes basicas en la población? 2.2 Formas de modificar la conducta: los incentivos y las actitudes 2.3 Algunas consideraciones teóricas en cuanto a qué son y cómo funcionan las actitudes y los incentivos 2.4 Estrategias equivocadas para generar cambios en las actitudes sociales 2.5 Estrategias nuevas para generar cambios en las actitudes sociales 2.6 Estrategia para aumentar la productividad de la Policía Nacional 2.7 Estrategia para aumentar la productividad de la judicatura 2.8 Estrategia para aumentar la productividad en el sistema educativo 2.9 Estrategia para aumentar la productividad en las agencias gubernamentales que prestan servicios: por ejemplo, el Departamento de Hacienda 2.10 Resistencia que tendría el establecimiento de los incentivos a la productividad 2.11 Factores de alta productividad de la empresa privada incorporados en la empresa pública
III CAUSAS DEL SUBDESARROLLO: LA BAJA PRODUCTIVIDAD EN LA EMPRESA PRIVADA 3.1 La baja productividad de la empresa privada en los países subdesarrollados 3.2 Causas de los salarios reales bajos 3.3 Causas de los niveles de inversión bajos
IV LA AYUDA EXTERIOR PARA SALIR DEL SUBDESARROLLO 4.1 Necesidad de la ayuda exterior en la formación de actitudes 4.2 El problema de la injerencia exterior en los asuntos internos de un país
1.1 Percepción equivocada de las causas del subdesarrolloEl problema del subdesarrollo económico es el problema de la baja productividad. Un país es subdesarrollado cuando el producto por habitante es bajo. Para salir del subdesarrollo se necesita aumentar la productividad o el producto por habitante. Sin embargo, el verdadero problema consiste en identificar las causas del subdesarrollo o de la improductividad y removerlas. La primera causa del subdesarrollo que hay que remover y la más importante es la percepción que se tiene del subdesarrollo. ¿Por qué es ésta la principal causa del subdesarrollo? Esta percepción de las causas del subdesarrollo es equivocada. Como consecuencia, todo el dinero que se ha invertido a través de décadas en ayudar a los países del tercer mundo para salir del subdesarrollo es dinero que se ha perdido. Lo peor de todo es que continuará perdiéndose en el futuro como consecuencia de mantener una percepción equivocada de las causas del subdesarrollo. ¿De dónde surge esta percepción? En la búsqueda de las causas del subdesarrollo se observa que los países subdesarrollados se caracterizan por un bajo acervo de capital físico y humano. Poca maquinaria e infraestructura y poca preparación técnica y profesional del trabajador. Por el contrario, la alta productividad en los países desarrollados está asociada con un acervo de capital por individuos alto, conjuntamente con un alto grado de capacitación técnica y profesional. En consecuencia, se concluye que las causas del subdesarrollo residen en un bajo acervo de capital físico y en un bajo nivel de educación técnica y profesional. Por consiguiente, se piensa que para salir del subdesarrollo lo que hay que hacer es invertir en maquinaria, infraestructura y educación técnica y profesional. A pesar de que han pasado décadas ensayando esta hipótesis sin obtener resultados, se continúa con la creencia de que esta hipótesis es correcta y que el subdesarrollo se debe a la falta de capital físico y humano. A partir de la Segunda Guerra Mundial una gran parte de los países de Europa terminaron con mucho menos acervo de capital que los países de América Latina. Alemania terminó completamente destruida sin infraestructura y sin maquinaria. Al cabo de pocas décadas, Alemania y el resto de Europa resurgían como potencias económicas, mientras los países de América Latina, más de medio siglo después, siguen en las mismas condiciones de subdesarrollo. Los planes de ayuda a Europa como el plan Marshall, produjeron resultados, a diferencia de los planes de ayuda a América Latina que no han producido resultados. Por consiguiente, en este momento histórico la principal causa del subdesarrollo se encuentra en mantener una percepción equivocada sobre las causas del subdesarrollo que conduce al desperdicio de los fondos que se invierten.
1.2 Causas psico-sociológicas del subdesarrolloEn los países desarrollados, cuando se piensa en contribuir al desarrollo económico de los países del tercer mundo, se piensa generalmente en suministrarles dinero, ya sea a través de préstamos o regalías, con el propósito de realizar inversiones en infraestructura y educación profesional. Esto se debe a que se piensa que el problema del subdesarrollo es causado por la falta de capital físico y humano. No se plantea el problema del subdesarrollo como uno que obedezca a la falta de valores sociales instalados en la psiquis de los individuos, o a la falta de actitudes positivas o a la falta de instituciones sociales o a la falta del Estado o a la falta de un sistema económico de mercado de competencia. Pero en realidad, estas variables psico-sociológicas constituyen las causas del subdesarrollo. Para ser más específico, todos estos factores o variables constituyen uno solo, pues cada uno es la consecuencia concatenarte del otro. La ausencia de valores sociales instalados en la psiquis de los individuos produce la ausencia de actitudes positivas. La ausencia de actitudes positivas en la población, produce la ausencia de instituciones sociales. La ausencia de instituciones sociales produce la ausencia del Estado. La ausencia del Estado, produce la ausencia de un sistema de mercado de competencia. La ausencia del Estado y de un sistema de mercado de competencia produce el subdesarrollo. Por consiguiente, la percepción del problema del subdesarrollo en los países desarrollados es equivocada. La falta de capital físico y humano en los países subdesarrollados es la consecuencia del subdesarrollo y no, como se piensa, la causa del subdesarrollo. Las causas del subdesarrollo de naturaleza psico-sociológicas, no son percibidas por las instituciones internacionales que brindan ayuda a los países subdesarrollados. Ellos tienen la percepción de que en los países subdesarrollados existen las instituciones gubernamentales, existe el Estado y existe un sistema capitalista. En el acto de prestar dinero a los países subdesarrollados está implícito la creencia en la existencia de estos tres factores. Admitir que estos tres factores no existen cuando se le brinda ayuda financiera a un país, sería como admitir que se está actuando irresponsablemente al otorgar dichos préstamos, pues resultaría evidente que en una situación de anarquía ese dinero de seguro se lo robarían total o parcialmente los políticos, condenando a los pobres de dicho pueblo a pagar por el dinero que se roban los políticos. Las organizaciones que brindan ayuda financiera a los países del tercer mundo no admiten actuar irresponsablemente, por consiguiente, están dando por sentado la existencia de estos tres factores. Sin embargo, esta percepción es equivocada porque la realidad es que en los países subdesarrollados estos tres factores no existen. Esta falsa percepción tiene su origen en la tendencia a confundir la existencia de una institución con las estructuras que la alberga.
1.3 La importancia que tiene la existencia del Estado y su relación con las instituciones, las actitudes y los valoresEl Estado es el gobierno en un país o nación. El Estado se compone de instituciones. Es la organización compuesta a su vez de organizaciones llamadas instituciones gubernamentales que ejerce la autoridad y el uso de la fuerza en un territorio con el propósito de imponer un determinado orden. Este orden viene dado por las leyes, las normas sociales y las reglamentaciones que deben regir la conducta de los individuos en la sociedad. Estas leyes, normas y reglamentaciones pueden ser establecidas por un monarca o por un dictador o por un cuerpo legislativo o por las costumbres y tradiciones de la sociedad o por las creencias religiosas. El Estado puede ser una monarquía o una dictadura o una democracia. Aún bajo una monarquía o una dictadura las leyes, normas y reglamentaciones pueden ser establecidas, aparte de por el monarca o el dictador, por un cuerpo legislativo o por las costumbres y tradiciones o por las creencias religiosas. Mientras más progreso, bienestar y/o poder económico exhibe una sociedad, mayor suele ser la existencia y presencia del Estado y, por consiguiente, mayor suele ser el orden y el cumplimiento de las leyes, las normas y las reglamentaciones; mayor suele ser la disciplina de los individuos; mayor suele ser su grado de civilización. En los países del tercer mundo el desarrollo económico está asociado a estas variables. Para que haya desarrollo económico es necesario la existencia de instituciones a cargo de hacer que se cumplan las leyes y reglamentos que regulan las relaciones entre los individuos y la forma de dilucidar las diferencias entre ellos que puedan surgir. En otras palabras, es necesaria la existencia del Estado a cargo de aplicar las leyes y reglamentos que hacen posible la existencia del orden y, por consiguiente, del sistema económico y político. Pero esas instituciones que componen el Estado tendrán un nivel de eficiencia y, por consiguiente, de existencia misma que dependerá de las actitudes que tengan los funcionarios en dichas instituciones o en dicho Estado hacia el cumplimiento de las leyes y los reglamentos. La institución policial no es el edificio de concreto armado donde operan los agentes y oficiales policiacos. La institución policial, como cualquier otra institución, es un organismo de departamentos interrelacionados desempeñando tareas complementarias con uno o más objetivos o metas. Esto es, reducir la criminalidad, evitar la violación de las leyes, proteger la propiedad y la vida de los ciudadanos, etc.. El grado en que la institución alcanza esa meta depende del grado en que los individuos que componen esa institución están motivados (identificados, compenetrados, impulsados, compelidos) en su conducta con el logro de dichos objetivos o metas. Eso depende de las actitudes de los individuos hacia el cumplimiento del deber y las actitudes dependen a su vez de los valores sociales instalados en la psiquis de los individuos. Los valores instalados en la psiquis de los individuos son aquellos que cuando se violan activan una emoción. Un individuo responde emocionalmente a la violación de un valor, cuando al violar él dicho valor delante de los demás siente la emoción vergüenza o cuando al violar alguien dicho valor delante de él, siente la emoción ira o cuando al violar él dicho valor, pero no delante de los demás, sino ante sí mismo, siente ansiedad y desagrado. Si los individuos no responden emocionalmente ante la violación de los valores sociales, no tienen instalados dichos valores en su psiquis y, por lo tanto, no tendrán las actitudes hacia el cumplimiento de sus deberes. Por consiguiente, no estarán motivados para alcanzar las metas de la institución. Del conjunto total de valores de una sociedad, tienen particular importancia los que podemos llamar valores sociales básicos. Los valores sociales básicos se pueden definir como aquellos que valorizan positivamente los comportamientos individuales que cuando todos los individuos los realizan, redundan en el bienestar del colectivo y aquellos que valorizan negativamente los comportamientos individuales que cuando todos los individuos los realizan redundan en el mal del colectivo. Los valores básicos son: robar es malo, matar es malo, mentir es malo, ser honesto es bueno, engañar es malo, ser altruista es bueno, tener palabra o cumplir la palabra es bueno, ser valiente es bueno, ser objetivo es bueno, ser justo es bueno, ser imparcial es bueno, etc.. Si el 100% de los individuos que componen una institución policial tienen todos los valores sociales básicos firmemente instalados en su psiquis, la institución operará con un nivel de eficiencia extraordinaria, aunque no tenga un edificio o estructura que los albergue y desde la cual operar, aunque no tenga recursos económicos para operar, ni tenga equipos de trabajo, ni tenga leyes claras y de fácil aplicación. Esto será así porque estarán fuertemente motivados. Si el 50% de los individuos que componen la institución policial tienen todos los valores sociales básicos firmemente instalados en su psiquis y el otro 50% de los individuos no los tienen o si todos tienen la mitad de los valores sociales básicos instalados en su psiquis, pero la otra mitad de los valores no están instalados o si todos tienen todos los valores instalados, pero no muy firmes, de manera que las emociones que activan ante su violación (vergüenza, ira, ansiedad) no sean muy fuertes, la institución funcionará mediocremente. Finalmente, si ningún individuo que compone la institución tiene los valores sociales básicos instalados en su psiquis o si muy pocos los tienen, la institución no existirá, el caos y la anarquía en sus operaciones prevalecerá y su nivel de eficiencia para alcanzar las metas será cero o casi cero, no importa los edificios y las facilidades físicas que los albergue, ni los recursos con que cuenten. Cuando los individuos que componen las instituciones gubernamentales no tienen los valores sociales básicos instalados en su psiquis, no hay instituciones gubernamentales, no hay Estado capaz de aplicar las leyes y reglamentos que regulan el mercado de competencia. En consecuencia, no existe un sistema de mercado de competencia. El desarrollo económico permanece estancado como consecuencia de esta situación de anarquía o anomia social en donde los más fuertes se imponen sobre los menos fuertes y no existe la aplicación de las leyes y el orden legalmente establecido. Anomia es una palabra de origen francés que quiere decir ausencia de normas (desorganización social y personal, desmoralización, etc.). El término anomia social es usado con más precisión por los sociólogos E. Durcheim y Robert K. Merton para designar el estado de anarquía que se crea cuando las normas de conducta que la sociedad establece como legítimas para alcanzar las metas sociales (valores) no están integradas a las metas sociales (valores) y, en consecuencia, nadie obedece las normas sociales de conducta en la sociedad. Por ejemplo, los individuos quieren alcanzar la meta socialmente aceptable de ser ricos, pero nadie sigue las reglas de que hay que hacerlo sin robar, sin estafar, si sobornar, sin matar, etc.. (Una discusión del término siguiendo la conceptualización mertoniana se puede obtener en el Apéndice C: "Aspectos Sociológicos del Subdesarrollo"). (Una discusión más concisa del problema del subdesarrollo discutido aquí se puede ver en el Apéndice D: “La Anomia Social Como Causa del Subdesarrollo”). Para traer el desarrollo económico en un mercado de competencia, es necesario instaurar el Estado, instaurar la institucionalidad, es decir, hacer que las instituciones gubernamentales funcionen. Para hacer que las instituciones gubernamentales funcionen, es necesario la formación de actitudes positivas básicas en los individuos. Para formar las actitudes positivas básicas en los individuos es necesario instalar los valores sociales básicos en la psiquis de los individuos que la componen y acabar así con la situación de anomia social.
1.4 Qué son o como se definen los valores sociales básicos de la cultura que se pretenden instalar en la psiquis de los individuosEs de advertirse, que lo que se pretende instalar en la psiquis de los individuos no son los valores sociales básicos de los países desarrollados sino los propios valores sociales básicos del país subdesarrollado. Por lo general los valores básicos en las distintas sociedades son los mismos. Todos los pueblos establecen más o menos un mismo conjunto de valores que podríamos llamar básicos. Esta expresión de la cultura de los pueblos es bastante parecida de una sociedad a otra, no importa el nivel de desarrollo económico. Esto se debe a que los valores sociales básicos son la expresión verbal de los comportamientos individuales que redundan en el bienestar del colectivo. Puesto que lo que define el bienestar colectivo tiende a ser igual en todas las sociedades, la expresión de los comportamientos individuales que generan dicho bienestar colectivo, y que es lo que se representa en los valores sociales que hemos dado en llamar básico, es la misma en virtualmente todas las sociedades, desde las más subdesarrolladas hasta las más desarrolladas. Virtualmente, en todos los pueblos es malo mentir, robar, ser deshonesto, ser antieconómico o derrochador, ser ineficiente, etc. La diferencia radica en que, en los pueblos desarrollados, la proporción de la población en la cual estos valores han sido instalados en la psiquis de los individuos y la intensidad (importancia relativa del valor) con que las personas que los tienen instalados responden al valor, es mayor que en los subdesarrollados, y eso tiene unas consecuencias, no solamente sobre el bienestar del colectivo, sino sobre el nivel de productividad, eficiencia y desarrollo económico de la sociedad como un todo. Es decir, todas las sociedades han desarrollado y exhiben un conjunto de valores culturales que podemos llamar básicos y que son comunes a todas ellas. Al parecer, todas las sociedades descubren, a través de la experiencia, el mismo conjunto básico de normas de conducta social que definen el bien común, el bien del colectivo, por el encima del bien individual. En todas las sociedades robar es malo, mentir es malo, ser honesto es bueno, etc. Lo que diferencia una sociedad de otra no es el patrón básico de valores culturales que desarrollan, sino la proporción de la población que se apega y sigue fielmente el cumplimiento de los mismos. O sea, en lo que se diferencian es en la proporción de individuos que instalan en su psiquis los valores que establece la sociedad y que consagra como parte venerable de su cultura. No estamos diciendo con esto que todas las culturas son iguales en cuanto al sistema de valores o normas sociales que desarrollan, sino que todas tienden a ser iguales en cuanto al conjunto de valores y normas básicas que definen el bien común por encima del individual. En ese sentido, todas las sociedades, por experiencia, llegan al mismo descubrimiento y lo consagran como los valores sociales que forman parte de la cultura general más amplia. Por ejemplo, la sociedades pueden diferir en cuanto a los valores que definen la posición del hombre y la mujer en la sociedad. Pueden diferir en cuanto a la forma de vestir o sus hábitos alimenticios. Pueden diferir en cuanto a su concepción de la puntualidad, el sentido de la vida y la obscenidad, etc.. Así, la cultura árabe se diferencia de la latina y la latina de la anglosajona. Pero en todas ellas robar o mentir o ser deshonesto o ser derrochador o no ser eficiente o no ser económico o ser egoísta o no ser considerado o no ser altruista, etc., es malo. Todos éstos son valores que definen los elementos que constituyen el bien común. Son estos elementos de la constelación de valores que definen el bien común, los que llamamos básicos y cuya instalación en la psique del individuo interesamos realizar. La medición del grado o proporción en que los valores básicos de la sociedad, que definen el bien común, están instalados en los miembros que la componen, sería, de poderse realizar, un índice del grado de aculturación (apego a la cultura propia). Es de esperarse que mientras más apegado a los valores que definen el bien común sea un pueblo, más eficiente será la sociedad y mayor debe de ser el desarrollo económico que se alcance Es necesario aclarar, aunque resulte obvio para todo el mundo, que no existen razas superiores. En consecuencia, las diferencias que se observan entre un país y otro en términos del grado de desarrollo económico y en términos de capacidad organizativa e institucional, tienen su origen, no en la superioridad de una raza, ya que todas las razas son iguales en cuanto a capacidades e inteligencia, sino en las diferencia de actitudes, es decir, en las diferencias de conductas aprendidas. Los últimos descubrimientos científicos sobre el origen del ser humano, basado en el estudio de las mitrocondias de las células, ubican a todas las razas en el planeta teniendo un mismo origen en una abuela ancestral africana y presumiblemente negra. Aparentemente, en esta mujer hubo una mutación que le dio una ventaja sobre los demás. Por consiguiente, en el presente, sus descendientes son los únicos sobrevivientes en el proceso de selección natural. Sus descendientes salieron de África hace 70 mil a 60 mil años y se esparcieron por Europa, Asia y América. Las diferencias raciales que se observan de esa descendencia tienen su origen en la adaptación al medio ambiente climático y geográfico de esa especie única que es el ser humano. Deseamos hacer énfasis en esto porque a veces las cosas obvias sirven a las personas malintencionadas para generar discusiones demagógicas sobre cuestiones sin ninguna trascendencia o relevancia. Estas discusiones drenan nuestras mejores energías y las desvían de lo que debe ser el propósito de todos y que es identificar las causas del subdesarrollo para poderlas remover y sacar de la indigencia a millones de seres humanos que en el planeta están sufriendo hambre y miseria.
1.5 Percepción que se tiene de las instituciones gubernamentales en los países subdesarrolladosEn los países subdesarrollados existe la falsa percepción de que la institución policial existe. Esto se debe a que se confunde el edificio y las paredes de concreto armado, así como su localización en alguna calle o avenida, con la institución misma. Lo mismo ocurre con las demás instituciones como los tribunales, el sistema penitenciario, el sistema de educación, la legislatura, etc.. En ausencia de las instituciones del Estado, el Estado no existe. Por consiguiente, es mucho el tiempo, el dinero y la energía que los ciudadanos pierden cuando se da por sentado la existencia de instituciones gubernamentales que no existen. Ese ciudadano que acude a la policía para reportar el robo de su vehículo o de cualquier propiedad, creyendo que la institución existe, pierde el tiempo y la energía. En el mejor de los casos, la policía no hará nada, o casi nada. En el peor de los casos, de la policía encontrar al que se lo robó, es posible que se lo apropie y ya no lo pueda recuperar o es posible que se ponga de acuerdo con el ladrón para borrarle la identificación y venderlo y repartirse el dinero. En consecuencia, no existe la institución policial o su existencia es tan tenue, tan débil, como las actitudes de los funcionarios que la componen. Lo mismo aplica para todas las demás instituciones gubernamentales como los tribunales, las cárceles, el Departamento de Hacienda, etc.. El Departamento de Hacienda de cualquier país juega un papel fundamental en el desarrollo económico. Es por medio de esta institución que se redistribuye el ingreso mediante el cobro del impuesto progresivo a la renta. También juega un papel preponderante en la expansión de la demanda agregada para aumentar el nivel de producción y empleo y en la creación de infraestructura y servicios médicos y educativos para la población. No obstante, en los países subdesarrollados estos objetivos institucionales no se pueden cumplir porque el Departamento de Hacienda no existe. En ausencia del Estado no hay sistema de impuesto que funcione. Es decir, los más fuertes, los ricos, no pagan impuesto progresivo a la renta como corresponde. Sólo los más débiles, los pobres, pagan impuestos regresivos al consumo. Por consiguiente, en ausencia del Estado, no hay redistribución del ingreso, no hay expansión de la demanda agregada y del nivel de producción y empleo de manera adecuada, no hay infraestructura adecuada, no hay hospitales ni escuelas adecuados. En ausencia del Estado, no hay sistema de mercado de competencia, no hay capitalismo. En otras palabras, en ausencia del Estado lo que existe es una situación de anomia social. La falsa percepción de que las instituciones gubernamentales existen, no solamente abarca a las personas en los países subdesarrollados, sino también a las personas en los países desarrollados. El problema de la ausencia de institucionalidad en los países subdesarrollados se percibe en los países desarrollados como un problema de falta de infraestructura física y de educación ética y profesional. Se piensa que la falta de instituciones se debe a la escasez de capital. Por tal razón, toda la ayuda se concibe en términos de dinero. Es decir, todo se concibe como un problema de falta de capital que puede ser resuelto con dinero. En consecuencia, se brinda dinero para que se hagan más escuelas, más cuarteles de policías, más edificios para correo, más agencias de investigación del crimen y la corrupción, más programas de educación ética y/o profesional, etc. No obstante, como ya se señaló, las instituciones no son las estructuras que las albergan. En consecuencia, no se logran proveyendo los fondos para construir la infraestructura. Las instituciones son organismos o estructura sociales cuyo funcionamiento, como organismo de partes interdependientes, depende de las actitudes en la mente de los individuos. En consecuencia, cuando se habla de crear instituciones, de lo que se trata es de transformar las actitudes de los individuos que integran esas instituciones y esto no se consigue, como se piensa en los países desarrollados, invirtiendo en la infraestructura material o en la educación, sino en la instalación de valores sociales. Hay que invertir en la instalación de los valores de la sociedad en la psiquis de los individuos que integran las instituciones. El sistema capitalista, para que exista, presupone la existencia de un Estado a cargo de hacer cumplir y aplicar las reglas del juego en un sistema de libre empresa. En ausencia de la existencia del Estado, no hay mercado porque no hay orden, no hay quien aplique las leyes. Las leyes existen pero son inaplicables. Se trata de una anarquía o situación de anomia social donde prevalecen siempre los intereses de los más ricos y poderosos. Este estado de anarquía o situación de anomia social es responsable del saqueo constante del erario y del saqueo de la ayuda exterior de los países desarrollados en forma de empréstitos, que trae a su vez la inestabilidad en las variables macroeconómicas tasa de cambio, tasa de interés, tasa de inflación, etc.. También esta anarquía es responsable del saqueo de los recursos y las riquezas naturales y del saqueo de los recursos humanos. Los recursos naturales no son protegidos sino que son depredados para enriquecer a los privilegiados que se los apropian ilegalmente o "legalmente" con la ayuda de los funcionarios gubernamentales corruptos. Los recursos humanos también son igualmente depredados por la clase empresarial. Los trabajadores tienen que laborar por un salario de miseria que apenas da para comer una vez al día. Es peor que un sistema esclavista, pues, para el que no tiene trabajo, simplemente se le deja morir de hambre y necesidades básicas sin satisfacer, como servicios médicos. La visión del subdesarrollo en los países desarrollados, como un problema de falta de capital, cuando en realidad se trata de un problema de falta de institucionalidad, es responsable de que la ayuda exterior para combatir el subdesarrollo, en términos de proveer dinero o capital a través de empréstitos con el objetivo de invertirlo en infraestructura, edificaciones, maquinaria y equipos, etc. y en educación, vaya a parar a manos de los políticos y los empresarios asociados a los partidos políticos que se roban el dinero que posteriormente los pobres y trabajadores del país tendrán que pagar conjuntamente con los intereses. Como consecuencia de esta apreciación, las personas en los países desarrollados a cargo de implementar la ayuda a los países subdesarrollados tienen la falsa impresión de que donde se ve un cuartel de policía existe una institución a cargo de hacer valer el orden público, donde existe una escuela, existe una institución que enseña a los niños, que donde existe un hospital, existe una instalación que brinda servicios médicos a la gente. Por consiguiente, estos funcionarios dirigen la ayuda económica hacia la creación de más cuarteles de policía, más escuelas, más hospitales. Pero nada de esto funciona en los países subdesarrollados de manera cabal. Su funcionamiento es tan bajo y mediocre como el nivel de subdesarrollo que se padece. La existencia de esas instituciones es tan leve e imperceptible como las actitudes o motivaciones hacia el cumplimiento del deber de sus integrantes. Las instituciones sociales tienen su existencia principal es la psiquis de los individuos que la componen. Si no se invierte en la transformación y creación de este recurso humano a través de la formación de actitudes en los individuos, no habrá instituciones o, más precisamente, las instituciones que haya, serán tan tangibles como las actitudes que posean los recursos humanos que la componen. También es frecuente en los países desarrollados, así como en los subdesarrollados, confundir la formación educativa profesional con la formación de actitudes. Hay numerosos ejemplos de ayuda exterior con el objeto de invertir en la formación educativa y profesional de los funcionarios gubernamentales en las instituciones policiales, jurídicas y de hacienda pública y fiscal en los países subdesarrollados. Estos ejemplos reflejan la falsa idea de que la formación de actitudes es un problema de educación profesional. Además es frecuente en los países desarrollados, así como en los subdesarrollados, confundir la creación de códigos de ética profesional y su enseñanza con la formación de actitudes. Los códigos de ética son un listado de valorizaciones sobre la conducta profesional. Su aprendizaje y conocimiento como material educativo no implica su instalación en la psiquis de los individuos. Por consiguiente, no implica la formación de actitudes. Si se quiere invertir en las instituciones hay que invertir en la gente, pero no en su preparación académica, sino en la formación del recurso humano, no en la formación educativa de la profesión que habrá de desempeñar, sino en la formación cívica. Hay que invertir en la formación de actitudes básicas en la población, que es lo mismo que invertir en la instalación de los valores sociales básicos en la psiquis de los individuos. Valores casi siempre ejemplificados en los héroes y patriotas nacionales. Valores como, el rechazo a la mentira, el rechazo al robo, el rechazo a la corrupción, etc.. Valores como el reconocimiento a la eficiencia, el reconocimiento a la rectitud, el reconocimiento a la puntualidad, el reconocimiento a el cumplimiento del deber, el reconocimiento a la honestidad, etc..
2.1 ¿Cómo generar la formación de actitudes basicas en la población?Nadie sabe cómo invertir la ayuda exterior en la generación de capital humano del tipo que se ha descrito en los párrafos anteriores, que no es, valga la aclaración, en la preparación educativa y profesional de los individuos, si no en la formación de sus actitudes básicas. La razón para ello es que no hay una teoría sociológica o psicológica que explique con precisión cómo se instalan los valores de la sociedad en la psiquis de los individuos de manera tal que puedan responder emocionalmente ante su violación. Los paradigmas existentes son vagos e imprecisos y sólo ofrecen orientaciones generales. No hay duda alguna de que las grandes civilizaciones prevalecieron sobre los demás pueblos, porque lograron inculcar en sus ciudadanos ese sentido del deber que cuando la mayoría de la población lo tiene y lo práctica, redunda en el bienestar de la totalidad o del colectivo. ¿Cómo lo hicieron los atenienses, los romanos, los egipcios, los aztecas, los incas, los ingleses, los alemanes, los japoneses? No se sabe. Lo que sí se sabe es que los valores eran transmitidos de generación en generación y que el comportamiento desviado (antisocial) era rápida y fuertemente rechazado por el grupo, a veces de manera muy cruel. Por ejemplo, entre los romanos y los alemanes era frecuente matar al que no daba el máximo en el campo de batalla. Habría que escudriñar la historia de esos pueblos en sus orígenes y formaciones, enfocando la atención en ese aspecto, para ver si se logra sustraer alguna información en ese sentido. Esto es una tarea de grandes proporciones que no se puede abordar aquí. Esperamos que las nuevas generaciones en las universidades se interesen por ella. Mientras tanto, se pueden abordar metas más modestas basadas en la experiencia y la intuición.
2.2 Formas de modificar la conducta: los incentivos y las actitudesIntuitivamente se vislumbra dos formas de modificar la conducta de los seres humanos con respecto al cumplimiento de los valores básicos de la sociedad y con respecto al cumplimiento de las leyes y normas sociales. La primera forma de modificar la conducta es mediante el establecimiento de incentivos (recompensas y castigos) para aquellos que realicen o no realicen la conducta deseada dada por los valores sociales básicos de no mentir, no robar, ser honesto, etc. y que cumplan o no cumplan con las leyes y normas sociales. La segunda forma de modificar la conducta es mediante la formación de actitudes con respecto a los valores sociales básicos y con respecto al cumplimiento de las leyes y normas sociales. La conducta determinada por incentivos depende de factores externos al individuo que son los que tienen la capacidad de imponer el castigo o la recompensa para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Cuando esos factores externos desaparecen, desaparecen también los incentivos y con ello se extingue lo que motiva la conducta. Por el contrario, la conducta determinada por actitudes depende de factores internos al individuo. Estos factores internos tienden a permanecer invariables a través del tiempo y, más aún, a ser transmitidos de una generación a la siguiente. Estos factores internos también tienen la capacidad de imponer el castigo o la recompensa para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Tanto el castigo como la recompensa surgen en términos de estados emocionales y afectivos desagradables (castigos) como agradables o gratificantes (recompensas) para el que realiza la conducta indeseada o deseada, según sea el caso. Los estados emocionales o afectivos desagradables son la vergüenza, la ansiedad, la angustia (sentimiento de culpa) y los estados emocionales o afectivos agradables son el orgullo, la alegría, la euforia, el sentimiento de autorrealización. La conducta determinada por incentivos tiene como desventaja que es efímera y desaparece al desaparecer los incentivos. Tiene como ventaja el que se puede establecer rápidamente por la autoridad con el poder para recompensar o castigar. Por el contrario, la conducta determinada por actitudes tiene como ventaja el ser constante y permanente a través del tiempo y además, se trasmite de una generación a otra. Tiene como desventaja el que conlleva un proceso más complejo y más lento para establecerse. En los gobiernos autoritarios la criminalidad tiende a ser baja porque el castigo al que viola las leyes y normas sociales se impone con rapidez y certeza como incentivo para evitar el incumplimiento de la ley. Pero cuando el gobierno autoritario desaparece, también desaparece el incentivo para no violar la ley (castigo seguro) y todo vuelve a ser lo que antes era. Es un hecho conocido que bajo el gobierno autoritario de Francisco Franco en España y el de Rafael Leonidas Trujillo en la República Dominicana el nivel de criminalidad o delincuencia civil era bajo, aunque el realizado por el estado era impune. En los gobiernos democráticos donde la formación de actitudes sociales básicas es deficiente la criminalidad es alta, así como el nivel de anomia social, existiendo poca institucionalidad que pueda imponer castigos como incentivos para no violar la ley. Por el contrario, en los gobiernos democráticos donde la formación de actitudes sociales básicas es alta, la criminalidad tiende a ser menor, así como el nivel de anomia social, debido a que existe mucha institucionalidad que puede imponer castigos como incentivos para no violar la ley. Es decir, en este contexto las leyes y normas sociales se cumplen por dos razones. En primer lugar, porque los individuos tienen actitudes formadas que los inducen internamente a cumplir con los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. En segundo lugar, porque las instituciones para castigar al que delinque funcionan debido a que la formación de actitudes en los individuos de la población hace que los funcionarios de las instituciones públicas o del estado tiendan a cumplir con su deber, haciendo que las instituciones funcionen. Debido a que estos funcionarios son extraídos de una población donde la mayoría tienen los valores básicos de la sociedad instalados en la psiquis, reaccionan con las emociones vergüenza o angustia o ansiedad cuando se le incita a no cumplir con su deber y a aceptar soborno. Como consecuencia de esta formación de actitudes de los funcionarios públicos las instituciones funcionan más eficientemente. Por consiguiente, debido a que las instituciones funcionan más eficientemente, éstas se encargan de perseguir al violador y castigarlo, lo que se constituye en un incentivo y, por consiguiente, en un motivo más para no delinquir. Vemos, pues, que hay dos formas de modificar la conducta de los individuos con respecto al cumplimiento de los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. Una forma es mediante el establecimiento de incentivos y la otra forma es mediante la formación de actitudes. Como hemos tratado de explicar ambas formas son complementarias y están correlacionadas en forma directa. Es decir, cuando una aumenta, la otra aumenta también. La relación de causalidad en dicha correlación directa es del siguiente modo. A medida que la formación de actitudes sociales básicas aumenta, también aumenta la institucionalidad y la presencia del estado y con ello aumentan los incentivos (penalidades y castigo seguro) para no violar los valores sociales básicos, las leyes y las normas sociales. Por consiguiente, si se desea generar cambios permanentes en la conducta de los individuos hacia los valores sociales básicos y hacia las leyes y normas sociales, deben crearse programas de formación de actitudes en la población. Si se pretende circunscribir la ayuda para el desarrollo económico a aportaciones de dinero, deberá invertirse, no en infraestructura material, si no en programas de instalación de valores sociales básicos en la psiquis de la población.
2.3 Algunas consideraciones teóricas en cuanto a qué son y cómo funcionan las actitudes y los incentivosHay varios mecanismos que determinan la conducta. En el libro "Hacia Una Reformulación De La Psicología Contemporánea: La Teoría De Los Senergicones" se discuten en detalle los mecanismos que determinan la conducta. Dos de ellos tienen particular relevancia en este escrito. Uno es el mecanismo de las actitudes que se discute en el capítulo 2 del libro citado y el otro es el mecanismo de los incentivos que se discute el capítulo 8. Una actitud se forma cuando se instala en la psiquis del individuo un valor de la sociedad. Un valor de la sociedad es una valorización o clasificación de un objeto concreto o abstracto en términos de dos categorías posibles: malo o bueno, positivo o negativo. Los valores sociales conllevan comportamientos individuales ante objetos concretos o abstractos que cuando todos los miembros de la sociedad los realizan, siguen o cumplen, redundan en un mayor bienestar para el colectivo, o sea, para la totalidad del grupo o sociedad. Los valores instalados en la psiquis de los individuos son los que tienen la capacidad de activar emociones y, por consiguiente, afectar la conducta (las actitudes correctas). Por consiguiente, una actitud es o se puede definir como el conjunto de reacciones que ocurren en el individuo al enfrentarse a un objeto concreto o abstracto y que determina su conducta ante el objeto. Es decir, determina lo que siente, piensa y hace el individuo respecto al objeto. Este conjunto de reacciones hacia el objeto abstracto “el trabajo”, “la corrupción”, “la honestidad”, “la justicia”, etc. o concreto, “la persona trabajadora”, “la persona corrupta”, “la persona deshonesta”, “la persona injusta”, etc. tiene su origen en fenómenos psíquicos inconscientes. Una actitud ante un objeto abstracto o concreto es el resultado de uno o más valores instalados en la psiquis del individuo hacia dicho objeto abstracto o concreto. Un valor instalado en la psiquis de un individuo es aquel que activa uno o más estados emocionales cuando el individuo es enfrentado con el objeto concreto o abstracto que ha sido valorizado, es decir, aquel valor cuya violación activa uno o más estados emocionales. Un incentivo es o se puede definir como un objeto concreto abstracto que tiene la capacidad de activar estados emocionales y afectivos en el individuo, los cuales sirven para energizar o motivar la conducta de ese individuo, no ante dicho primer objeto que activa directamente el estado emocional o afectivos, sino la conducta ante otro segundo objeto concreto abstracto con el cual el primer objeto está relacionado. En forma somera podemos decir que la conducta ante un objeto concreto abstracto que está determinada por actitudes es energizada o motivada por estados emocionales y afectivos activados por los valores que tenga el individuo instalados en su psiquis con respecto al dicho objeto concreto o abstracto. Por el contrario, la conducta ante un objeto concreto o abstracto que está determinada por incentivos es energizada o motivada, no por los estados emocionales y afectivos que le pueda activar dicho objeto, sino por los estados emocionales y afectivos activados por otros objetos concretos o abstractos a los que se le llama incentivos. Los incentivos son objetos concreto o abstractos valorizados y, por lo tanto, tienen la capacidad de activar estados emocionales y afectivos en el individuo. Por ejemplo, el oro, el dinero, el reconocimiento de una figura significativa, etc. son objetos, algunos concretos y otros abstractos, valorizados positivamente. El castigo, el rechazo o desprecio de una figura significativa, etc. son objetos abstractos valorizados negativamente. La mayoría de los individuos en la sociedad tienen estos valores sobre estos objetos concretos o abstractos instalados en su psiquis. En consecuencia, su conducta ante ellos es el resultado de una actitud. Es decir, su conducta ante el oro, el dinero, el reconocimiento de las figuras significativas como objetos está orientada de forma automática por los estados emocionales activados por dichos objetos. Dichos objetos valorizados se convierten en incentivos cuando energizan la conducta hacia otros objetos no valorizados por el individuo, pero que están relacionados con dichos objetos valorizados. Por ejemplo, un individuo puede conocer los valores básicos de la sociedad con respecto a los objetos abstractos mentir o robar. Es decir, el individuo puede saber que mentir es malo y robar es malo. No obstante, ese individuo puede no tener instalados dichos valores en su psiquis y, en consecuencia, no responder ante la violación de dichos objetos abstractos valorizados con la activación de la emoción vergüenza. En consecuencia, puede mentir y robar sin que le dé vergüenza (a pesar de que conoce los valores de que mentir y robar es malo) debido a que no tiene dichos valores instalados en su psiquis. Sin embargo, ese individuo puede abstenerse de mentir y robar debido a algún incentivo. Es decir, los objetos mentir o robar puede asociarse con objetos que sí están valorizados positiva o negativamente, como por ejemplo el dinero o el castigo. De esa manera el individuo puede abstenerse de mentir o robar debido a que se le recompense con dinero al no hacerlo o se le castigue cuando lo hace. En este caso su conducta no es el resultado de una actitud ante los objetos abstractos mentir o robar, sino el resultado de los incentivos producidos por otros objetos concreto o abstractos que sí están valorizados. Puede ocurrir también que un individuo tenga instalado en su psiquis el valor de que robar es malo y, en consecuencia, le dé vergüenza ser sorprendido robando. No obstante, a medida que el incentivo se hace más grande, es decir, a medida que la emoción gratificante del objeto que sirve como incentivo se hace más intenso, puede llegar a ser mayor que la intensidad de la emoción vergüenza y, en consecuencia, el individuo se ve incitado a robar, arriesgándose a ser sorprendido y ser castigado por la emoción vergüenza. Es decir, si se trata de un incentivo de 20 o 30 dólares, no robará pues la intensidad de la emoción gratificante de tener 20 o 30 dólares no es suficientemente intensa para contrarrestar la intensidad de la emoción vergüenza que sentiría si es sorprendido robando. No obstante, si se trata de 2 o 3 millones de dólares quizás se rinda ante la tentación del incentivo, aunque se muera de vergüenza si llega a ser sorprendido. Es por eso que muchos funcionarios honestos al caer en la tentación y ser sorprendidos robando terminan suicidándose por la vergüenza. Como se puede apreciar, la conducta de los individuos en la sociedad puede ser energizada o motivada por las actitudes sociales básicas o por los incentivos. En las sociedades cuya conducta está principalmente energizada o motivada por el mecanismo de los incentivos, los gobiernos democráticos tienden a caer en el populismo, el Estado tiende a desaparecer debido a la falta de institucionalidad y el sistema económico tiende a caer en la ineficiencia y la improductividad debido al estado de anomia y anarquía que reina en la sociedad. Por otro lado, en estas sociedades donde la conducta está principalmente energizada o motivada por el mecanismo de los incentivos, el gobierno no democrático, es decir, el gobierno autoritario será tan bueno o malo como tan bueno o malo sea el dictador de turno. Si el individuo es ilustrado y tienen la intención de mejorar el bienestar de la población y tienen un modelo correcto que le dice cómo hacerlo, las cosas marcharán mejor, porque la figura autoritaria hará que se cumplan las leyes y que las instituciones funcionen. Si por el contrario, se trata de alguien con el interés de enriquecerse y enriquecer a los que lo respaldan o si se trata de alguien que tiene buenas intenciones pero no tiene un modelo correcto que le describa cómo transformar esa realidad, el pueblo sufrirá las consecuencias de su gestión. En las sociedades cuya conducta está principalmente energizada o motivada por el mecanismo de las actitudes, la democracia funciona más o menos bien. En estas sociedades el estado tiende a tener presencia y las instituciones funcionan con cierta normalidad debido a que los funcionarios públicos están energizados o motivados en su conducta por las actitudes y no dependen del incentivo castigo de la figura autoritaria para cumplir con el deber. Puede haber actos de corrupción si los incentivos son muy grandes y rebasan la intensidad de la emoción vergüenza, pero los actos de corrupción tenderán a ser menos frecuentes. Por consiguiente, el sistema económico tiende a ser más eficiente y a haber más desarrollo debido a que las instituciones funcionan y las leyes se aplican. Por otro lado, en estas sociedades donde la conducta está principalmente energizada o motivada por el mecanismo de las actitudes el gobierno no democrático, es decir, el gobierno autoritario puede constituirse en un factor para generar mayor eficiencia si la figura autoritaria es ilustrada, pero pueden convertirse en una amenaza para la paz cuando no es ilustrado, debido a que suelen ser sociedades económicamente desarrolladas con gran poder militar. Tal fue el caso de Alemania bajo Hitler y Japón bajo el emperador Hiroito En las sociedades cuya conducta está principalmente determinada por el mecanismo de los incentivos el progreso que un gobierno ilustrado traiga, ya sea un gobierno democrático o autoritario, es probable que sólo dure hasta que ese gobierno sea sustituido por otro. Esto es así, debido a que lo que hace que los individuos cumplan con las leyes y las normas sociales es el incentivo o castigo que el gobierno ilustrado haga aplicar. Es decir, un gobierno, ya sea democrático o autoritario, que le devuelva la institucionalidad al país aplicando sin excepciones el castigo al que violar la ley o las normas sociales, trae como consecuencia progreso al mejorar la eficiencia y la productividad. Pero al desaparecer ese gobierno que hace que la ley se aplique desaparece el incentivo para no violar las leyes y las normas sociales. Al desaparecer el castigo para el violador, desaparece con ello la eficiencia, y el progreso se detiene. La sociedad funcionaba eficientemente porque los funcionarios ilustrados de ese gobierno imponía sus actitudes sobre la población a base de incentivos (aplicación del castigo a los violadores de la ley sin distinción). Al desaparecer el incentivo, desaparece la conducta incentivada. Tal es el caso de Muñoz Marín en Puerto Rico, Leonel Fernández Reina en la República Dominicana, José Figueres en Costa Rica y de numerosas otras figuras en la historia de Latinoamérica que trajeron progreso y estabilidad económica mientras duraron gobernando, pero al desaparecer todo vuelve a ser lo que antes era y los países vuelven al atraso y a la profundización del subdesarrollo. Por consiguiente, si se quiere que el progreso sea continuo hay que producir conductas basadas en la formación de actitudes y no en incentivos. Para formar actitudes sociales básicas es necesario instalar en la psiquis de los individuos en la sociedad los valores básicos de su sociedad ejemplificados en los padres de la patria y en los héroes nacionales. De nada vale a un país tercermundista tener un gobierno con las actitudes correctas que le dé institucionalidad y por consiguiente progreso, si se sabe que ese gobierno no será eterno y alguna vez tendrá que ser sustituido por otro gobierno que no tenga las actitudes correctas. Cuando eso ocurra se volverá al atraso y a ser lo que antes era. En consecuencia, es necesario crear conciencia de que sólo hay una forma de generar desarrollo y progreso económico sostenido y permanente y es mediante la formación de actitudes. Para que la institucionalidad sea permanente hay que formar actitudes sociales básicas en la población.
2.4 Estrategias equivocadas para generar cambios en las actitudes socialesComo se señalara, para aumentar la productividad social es necesario crear un cambio en las actitudes de los individuos. En las actitudes hacia la corrupción, la delincuencia, la justicia, la equidad, la imparcialidad, la objetividad, la eficiencia, la honestidad, el trabajo, el deber, la mentira, etc.. Existe la percepción de que esto se puede lograr mediante la creación de leyes y reglamentos. La experiencia revela que la creación de leyes, reglamentos y códigos de ética reguladores de la conducta profesional, con el objeto de promover la productividad, no funcionan. Las leyes y reglamentos más perfectos, más detalladamente elaborados, no funcionan si las personas a cargo de aplicarlas no tienen las actitudes correctas. Por más que se corrijan estas leyes y reglamentos, por más que se enmienden, por más que se añadan nuevas cláusulas no funcionarán mientras las personas a cargo de aplicarlas no tengan la intención, que emana de las actitudes, de aplicarlas y hacerlas valer, más que en su letra, en su espíritu. Cuando las personas no tienen las actitudes correctas siempre terminan encontrando la forma de burlar la ley, el reglamento o el código de ética. En los países desarrollados se observa que las actitudes de los individuos hacen que el sistema de justicia criminal y el sistema de servicios gubernamentales funcionen más eficientemente que en los países subdesarrollados. Esto se debe a que las actitudes de los funcionarios en los países desarrollados hacia el cumplimiento de las leyes y reglamentos, tanto en su letra como en su espíritu, son más acentuadas que en los países subdesarrollados. Es precisamente esa diferencia en las actitudes positivas básicas lo que trae como consecuencia el subdesarrollo. Otra estrategia equivocada para cambiar las actitudes de los funcionarios gubernamentales consiste en invertir en su adiestramiento profesional. Si es policía, se le pagan los estudios en una academia policial donde se le enseña, entre otras disciplinas, la ética y el comportamiento profesional que debe exhibir un policía. Si es un oficial del departamento de hacienda o aduana se le pagan los estudios o talleres en donde se le enseña, entre otras disciplinas, la formación ética y profesional del funcionario público en esos puestos de trabajo. Esta estrategia es equivocada pues presupone que tener valores es lo mismo que conocer los valores. A partir de este razonamiento equivocado se presume que basta enseñarle a los funcionarios los valores sociales que corresponden al ejercicio de su profesión para que esos funcionarios actúen en función de dichos valores. No se advierte que para que una persona actúe en función de un valor y genere una actitud, que es una conducta automática, ante su violación, es necesario que dicho valor esté instalado en su psiquis y no en su memoria, de manera que responda emocionalmente ante dicha violación. Si no se activa una emoción al violarse el valor (vergüenza, ira, ansiedad) ese valor no está instalado en la psiquis y es tan sólo un dato más o información memorizada en su cabeza. (Para una discusión detallada de la diferencia entre conocer los valores y tener valores ver Walter H. Bruckman, “Hacia una Reformulación de la Psicología Contemporánea: La Teoría de los Senergicones”, Editorial Trillas, Mexico 1995, capítulo 2. En específico la sección “El valor instalado y el valor sin instalar”, págs. 44-45. (Un resumen de la susodicha discusión se puede ver en la sección "¿Cómo los valores regulan la conducta?" del Apéndice A: “Resumen del Libro La Teoría de los Senergicones”). Otra estrategia equivocada radica en tratar de generar internamente, dentro de la nación, estos cambios de actitudes, a partir de una democracia populista, sin contar con la ayuda exterior. Las democracias populistas por su naturaleza no permiten tomar las medidas necesarias para generar estos cambios en la disciplina de los pueblos. Es necesaria la ayuda exterior en forma de requisitos para cualificar para la ayuda exterior. Es decir, se hace necesario que la ayuda exterior se brinde en forma de exigir como requisito para recibir ayuda exterior el mantener un programa para instalar valores de la sociedad en la psiquis de los individuos. De esta manera los gobernantes, antes de adoptar posturas populistas, pueden justificarse en las exigencias de organizaciones como el Fondo Monetario Internacional para hacer lo que es necesario hacer aunque no resulte popular o aunque afecte los intereses de los ricos y poderosos.
2.5 Estrategias nuevas para generar cambios en las actitudes socialesEnfatizamos una vez más que, para crear instituciones en los países subdesarrollados no se puede invertir meramente en la construcción del edificio que la alberga, o en la maquinaria y el equipo que se va a utilizar, o en la creación de reglamentaciones y leyes que la habrán de regir o en programas de educación y formación profesional y ética. Para construir instituciones hay que invertir en la instalación de los valores de la sociedad en la psiquis de los individuos. La pregunta a contestar cuando se considera un plan para aumentar la productividad social, es ¿cómo se puede generar un cambio en las actitudes de los individuos y, más específicamente, en los funcionarios públicos? Si se quiere generar nuevas actitudes en los individuos y, más específicamente, en los funcionarios públicos, es necesario instalar en su psiquis los valores que corresponden a dichas actitudes. ¿Cómo se puede instalar un valor en la psiquis de un individuo? y, como consecuencia, ¿cómo se puede desarrollar un programa de instalación de valores en la psiquis de los funcionarios gubernamentales? Como ya se ha señalado, no existe en la teoría sociológica ni en la psicológica, una explicación sobre cómo se instalan los valores en los individuos. Sin embargo, existe la idea de que los grupos primarios que son significativas para el individuo o las figuras significativas para el individuo, tienen la capacidad de instalar en la psiquis de los individuos valores. Los grupos o figuras significativas para el individuo son aquellas de las que se desea reconocimiento o aquellas que se admiran y se respetan. Un aspecto importante en la capacidad de un grupo o figura significativa para instalar valores en la psiquis de los individuos es su cercanía con el individuo de manera que pueda rechazar directa, personal y visiblemente la conducta indeseada y reconocer la conducta deseada. Un líder carismático que todo el mundo admira y respeta puede instalar valores en la psiquis de aquellos individuos con los cuales actúa directa y personalmente rechazando la conducta indeseada y reconociendo la deseada. No obstante, ese líder reduce su capacidad para instalar valores en la psiquis de aquellos individuos que aunque lo admiren y respeten no tienen interacción directa con él. Al no tener interacción directa con él, no pueden sentir de manera directa el rechazo o aprobación de su conducta por esta figura respetada. Aparte de la interacción directa es necesario que la figura o grupo significativo tenga el respeto y/o admiración del individuo. Un padre o una madre que no se haya dado a respetar por sus hijos pierde capacidad para instalar en ellos sus valores. Tenemos, pues, que los grupos y las figuras significativas para un individuo (aquellas que el individuo respeta o admira) y que además tienen la capacidad de interactuar con el individuo para rechazar o aprobar su conducta juegan un papel preponderante en las creencias de los individuos, entre las cuales se encuentran los valores sociales básicos. El primer grupo primario de un individuo son los padres y juegan un papel importante en la educación y las creencias de ese individuo. Luego están los maestros, los sacerdotes o pastores y las figuras de autoridad. Luego están otros grupos de mucha influencia, como los amigos y los compañeros de trabajo. La forma en que los grupos primarios inculcan e instalan en la psiquis del individuo los valores es mediante el castigo o rechazo de la conducta indeseada y mediante la gratificación y aceptación de la conducta deseada. Demás está decir, que si los padres y demás figuras significativas no tienen las actitudes correctas, es decir, no tienen instalados en su psiquis los valores que corresponden a las actitudes correctas, no transmitirán esos valores al individuo. Es decir, nadie puede instalar en otro, los valores que no tiene instalados en sí mismo. En los países desarrollados la proporción de individuos con valores sociales básicos instalados en su psiquis es mayor que en los países subdesarrollados. Esto no quiere decir que en los países desarrollados no hay funcionarios corruptos, sino que la proporción en que éstos se encuentran y el grado o intensidad en que se corrompen es menor que en los países subdesarrollados. De hecho, se puede establecer una correlación entre el grado de desarrollo de los países y el grado en que los valores sociales básicos están instalados en la psiquis de los individuos. La meta u objetivo debe ser, pues, el desarrollar programas para instalar valores en los individuos. Pero esto es más fácil de decir que de hacer. Se supone que el que viola los valores representados en las leyes de un país sea castigado por el aparato de justicia criminal a cargo de sancionar la conducta indeseada o ilegal. Esto es la policía, los tribunales, el sistema penitenciario. Pero hay un problema, si la proporción de personas en la población de un país que tienen los valores sociales básicos instalados en su psiquis es pequeña, la proporción de policías, fiscales, abogados, jueces, oficiales penitenciarios, legisladores, funcionarios en el servicio público gubernamental, etc., que tengan dichos valores instalados en su psiquis sería pequeña también, pues éstos son extraídos de dicha población. Se crea entonces un círculo vicioso del cual es muy difícil escapar y que es la raíz de la corrupción existente en los países subdesarrollados. ¿Cómo salir de ese círculo vicioso? Puesto que no existe ninguna teoría científica que explique con precisión cómo se instalan los valores en la psiquis de los individuos, esa pregunta es muy difícil de contestar. Sin embargo, se podrían ensayar soluciones que hayan demostrado a través de la historia estar correlacionadas con la disciplina de los pueblos. Como ya se señalara, se sabe que la transmisión de valores de una generación a otra ocurre a través de los grupos primarios y a través de las figuras significativas, que tienen la capacidad de interactuar directamente con el individuo y rechazar o aceptar su conducta. Al decir transmisión de valores, no nos referimos a la mera enseñanza de los valores en términos de lo que es malo o bueno, sino a la instalación en la psiquis de los individuos de dichos valores de manera que su violación active estados emocionales o afectivos en el individuo. Es conocida la capacidad que tienen los grupos y las figuras significativas para modificar las conductas de sus miembros mediante el rechazo personal de la conducta indeseada y la aprobación de la conducta deseada. Por consiguiente, una forma en que se pueden instalar valores es creando grupos de trabajo con la capacidad de rechazar o castigar al miembro del grupo que no cumpla con las metas y objetivos trazados para el grupo de trabajo en términos de la conducta deseada. Para ello es necesario que el grupo incorpore o acepte como suyas las metas y objetivos de trabajo o productividad que se le asignan al grupo. Esto se logra mediante el recurso de añadir incentivos, como por ejemplo, compensaciones, bonificaciones o premios a aquellos grupos que cumplan con las metas u objetivos que se le tracen. Debe enfatizarse una vez más que conocer los valores de la sociedad hacia el trabajo, la honestidad, la justicia, no es lo mismo que tener instalados en su psiquis dichos valores. Son dos fenómenos completamente distintos que con gran frecuencia trágicamente se confunden. Cuando la persona tiene un valor de la sociedad instalado no puede sustraerse al cumplimiento de dicho valor sin sufrir fuertes estados emocionales adversos y desagradables. La violación de su parte de dichos valores ante la presencia de los demás le produce la emoción vergüenza que es un estado emocional muy desagradable que lo incita a dejar de violar dichos valores. La violación que otros hagan ante su presencia de dichos valores le produce la emoción fuerte ira que lo incita a atacar verbal o físicamente al que viola dichos valores. La violación de su parte de dichos valores, no ante la presencia de los demás, sino ante sí mismo, no le producirá vergüenza, puesto que no hay otras personas presenciando su violación, pero sí le producirá la emoción de angustia y/o ansiedad que lo incita igualmente a dejar de violar dichos valores. En otras palabras, el individuo con valores, es decir, no el individuo que conoce los valores, sino el individuo que tienen valores instalados en su psiquis, vive prisionero de ellos en una cárcel emocional que no le permiten su violación sin reaccionar fuertemente en contra de dichas violaciones. Por esa razón existirá en él la tendencia a trasmitir sus valores. Si su hijo miente o roba, sentirá ira y lo castigará o rechazará su conducta. De esta manera tendrá la capacidad de trasmitir sus valores a su hijo. Si su compañero de trabajo miente o roba, sentirá igualmente ira y si no puede castigarlo al menos lo rechazará o lo despreciará. De esta manera si su compañero de trabajo lo respeta o si siente admiración por él o si desea su reconocimiento, tendrá la capacidad de trasmitir sus valores a su compañero de trabajo. Si en vez de ser una persona el que rechaza al que viola el valor es un grupo la capacidad para influir y, por consiguiente trasmitir valores aumenta. Ahora, bien, para que el grupo de trabajo rechace y castigue al individuo que mienta o robe es necesario que los miembros del grupo tengan estos valores instalados en su psiquis de manera que se active en ellos la ira cuando el individuo viole el valor y así se sientan incitados a rechazarlo o/y castigarlo. Cuando los miembros del grupo de trabajo no tienen dichos valores instalados en su psiquis no pueden trasmitirlos a nadie. Nadie puede trasmitir los valores que no tiene. No obstante, se pueden emplear incentivos económicos para que los miembros del grupo se vean incitados a rechazar y/o castigar al individuo que viola los valores sociales básicos. (Para una discusión detallada de cómo funciona una actitud en su aspecto tricotómico ver “La Teoría de los Senergicones”. op cit. capítulo 14. Un resumen de la susodicha discusión se puede ver en el “Apéndice A: Resumen del Libro La Teoría de los Senergicones”). Como se puede apreciar, ser tratada de usar el mecanismo de los incentivos, no para que los individuos en el grupo cumplan con los valores sociales básicos y con las leyes y las normas sociales, sino para hacer que los individuos en el grupo rechacen y castiguen al individuo en el grupo que no cumple con los valores sociales básicos y reconozcan y le den aceptación a los individuos en el grupo que si cumplen con dichos valores. De esta manera se espera lograr que se instalen en la psiquis de los compañeros de trabajo los valores sociales básicos, de manera que cuando eventualmente se eliminen los incentivos los individuos hayan generado una formación de actitudes sociales básicas que les permita el que sigan funcionando eficientemente aunque los incentivos ya no existan y hayan sido eliminados. Es decir, posteriormente lo que haría que actúen en función de los valores no serían los incentivos, sino las actitudes sociales básicas formadas a base de la instalación en su psiquis de los valores sociales básicos. Dicha instalación de valores se lograría haciendo que el grupo, mediante incentivos económicos, rechace y desprecie la conducta indeseada contenida en la violación de los valores sociales básicos y acepte y le dé reconocimiento a la conducta deseada contenida en el cumplimiento de los valores sociales básicos. Obsérvese que no se trata de usar los incentivos para que los individuos actúen en función de los valores sociales básicos, ya que al desaparecer los incentivos, desaparecería la conducta deseada, sino de usar los incentivos para que el grupo de trabajo rechace, desprecie y castigue al individuo que no actúe en función de los valores sociales básicos y que le dé aceptación y reconocimiento al individuo que actúe en función de los valores sociales básicos. De esta manera se espera que el grupo instale en la psiquis de sus miembros los valores sociales básicos, de manera que al cabo de un tiempo cuando se remuevan los incentivos los individuos actúen en función de las nuevas actitudes formadas mediante la instalación de valores. En las instituciones policiacas, así como las demás instituciones del sistema de justicia criminal y en las instituciones gubernamentales que ofrecen servicios se pueden crear grupos de trabajo para los cuales se fijen metas de productividad. Si las metas de productividad del grupo se cumplen, se les compensaría con bonificaciones adicionales a su salario regular (recompensa). Si las metas de productividad del grupo no se cumplen, se les reduce sus bonificaciones en proporción al cumplimiento de las metas u objetivos (castigo). Con el propósito de que el grupo pueda instalar valores en la psiquis de sus miembros es necesario dotarlo de la capacidad para sancionar, rechazar, condenar, castigar la conducta indeseada de sus miembros y reconocer, aceptar, premiar la conducta deseada. A tales fines se debe proceder del siguiente modo. Si las metas del grupo no se cumplen parcial o totalmente, por reglamento sería obligatoria la expulsión de un miembro del grupo y su sustitución por un nuevo empleado. La decisión sobre qué miembro sería expulsado estaría a cargo del grupo y su supervisor o jefe de grupo (castigo). Cada miembro del grupo tendría un voto y el voto del supervisor podría ponderarse para que representara una influencia mayor en la decisión, por ejemplo, un 30% del peso total de la votación. El la consecución del propósito de alcanzar las metas es de esperarse que, no solamente se aumente la productividad del grupo, como consecuencia de los incentivos, sino que ocurra la instalación de los valores sociales en la psiquis de los individuos. Es de esperarse que un comportamiento deshonesto de un individuo aleje al grupo de cumplir sus metas y de obtener sus bonificaciones (incentivos). En consecuencia, es de esperarse que el comportamiento deshonesto de ese individuo reciba el rechazo del grupo que es uno de los factores que se cree tiene la facultad de instalar valores, tanto en el individuo que es rechazado por el grupo, como en los que rechazan. De igual forma es de esperarse que el que mienta, afecte negativamente la productividad del grupo y reciba el rechazo del grupo. Lo mismo debe ocurrir con los valores de ser esforzado, ser trabajador, ser eficiente, ser íntegro, ser recto, ser puntual, etc. El cumplimiento de ellos debe aumentar la productividad y, por consiguiente, aumentar sus bonificaciones. En consecuencia, debe generar por parte del grupo aceptación de los individuos que exhiban esas conductas y con ello la instalación de dichos valores. El incumplimiento de ellos debe disminuir la productividad del grupo y, por consiguiente, sus bonificaciones. En consecuencia, debe producir el rechazo del grupo y con ello la instalación de dichos valores igualmente. Si se quiere que el grupo sea más enfático e inflexible con el rechazo de la conducta indeseada y, por consiguiente, con la instalación de los valores sociales básicos en la psiquis de los individuos, se puede proceder del siguiente modo. Se puede crear para cada grupo un código de honor cuya violación implique la expulsión obligatoria del individuo por parte del grupo. Por ejemplo, un código de honor que establezca como una falta grave que conlleva la expulsión aquella conducta de sus miembros que implique robar, aceptar soborno, extorsionar, hacer falsas acusaciones o mentir, participar en la comisión de delitos o ser cómplice de delitos, no ser honesto en aspectos que pongan en riesgo la vida o la seguridad de sus compañeros de labor, etc.. Si el grupo por consideraciones de amiguismo decide expulsar al que es más eficiente y retiene al ineficiente, la ineficiencia del grupo disminuirá y las metas de productividad se cumplirán menos. En consecuencia, las bonificaciones continuarán disminuyendo y las expulsiones continuarán periódicamente. Por reglamentación, la persona que entra nueva a formar parte del grupo, no podrá ser expulsada hasta pasado dos periodos de purgación. Esto evitaría que un mismo grupo se perpetuara expulsando siempre a la persona nueva que entra al grupo. Como consecuencia, el grupo que rechaza y castiga al ineficiente, progresará y cumplirá sus metas de productividad, mejorando sus ingresos. El grupo que no lo haga, se retrasará y no cumplirán sus metas de productividad, disminuyendo sus ingresos, por lo cual, eventualmente, todos sus miembros terminarán siendo expulsados por los que entre nuevos. Esta estrategia fue empleada por los romanos y los alemanes para incrementar la productividad de sus soldados en la guerra. Sólo que el rechazo o castigo era más severo, ya que se ejecutaba al ineficiente (al que no daba el máximo en la batalla, o al que huía del combate o al que desertaba). Además, cuando había rebelión en la tropa se diezmaban, ejecutando 1 de cada 10 soldados escogidos al azar los cuales eran ejecutados por sus propios compañeros en la tropa. El individuo que es expulsado de un grupo se traslada a otro para darle una segunda oportunidad. Si fuera expulsado por segunda vez de otro grupo, se trasladaría por tercera y última vez a otro grupo. Si en la tercera oportunidad fuera expulsado, se le despediría de la institución en cuestión. De esta forma, no solamente se estaría aumentando la productividad al depurar al grupo con respecto a los más eficientes, sino que se aumentaría la productividad como consecuencia del poder que tiene el grupo para instalar en la psiquis de los individuos los valores sociales que generan mayor eficiencia en el funcionamiento de los organismos institucionales, mediante el rechazo o la aprobación de la conducta de los individuos. Las metas de los grupos pueden aumentarse o disminuirse según la política pública del gobierno o de la institución en cuestión, en el sentido de acelerar la renovación de su personal, disminuirla o paralizarla. Mientras más altas sean las metas de productividad que se establezcan, más acelerado será el proceso de depuración y renovación del personal de la institución y más acelerado el proceso de instalación (mediante el castigo de la expulsión) de los valores sociales en la psiquis de los individuos. Por el contrario, mientras más bajas sean las metas de productividad que se establezcan, menos acelerado será el proceso de depuración y renovación del personal de la institución. Finalmente, la renovación del personal puede ser eliminada fijando metas de productividad que todos los grupos puedan cumplir a pesar de sus ineficiencias. El tamaño de cada grupo no debe ser demasiado grande, ni demasiado pequeño. El grupo o la unidad de trabajo en cada institución debe definirse en relación a la tarea que hay que realizar. En un grupo deben estar todas las personas que inciden directamente sobre la productividad de dicho grupo y del cumplimiento de las metas de productividad. No debe haber en un grupo un individuo cuya labor no afecte de manera directa y sustancial el cumplimiento de las metas de productividad asignadas a dicho grupo. Idealmente, siempre que se pueda, el tamaño de las tareas a realizarse debe definirse de manera tal, que el grupo a cargo de realizarlas no exceda determinado tamaño. De esta forma los grupos deben tener un tamaño ideal que no sea ni demasiado grande ni demasiado pequeño, de manera que todos se conozcan bien y puedan estar bien enterados de la labor que realiza cada miembro cuyo esfuerzo van a estar obligados a enjuiciar cuando llegue el momento de pulgar los grupos. Vamos a presentar cuatro ejemplos de planificación en cuatro instituciones distintas: policía, tribunales, escuelas públicas y agencias de servicios gubernamentales.
2.6 Estrategia para aumentar la productividad de la Policía NacionalTomemos en primer lugar la policía. Las ciudades tienen una cantidad determinada de cuarteles policiales. Cada cuartel atiende un área específica de la ciudad. Se deben delimitar las áreas de cada cuartel para que cada una tenga una cantidad de delitos mensuales más o menos iguales. Supongamos que, atendiendo este criterio la ciudad se divide en 150 áreas con sus respectivos cuarteles. Supongamos que la ciudad cuenta con 450 autos de patrulla, 750 motoras y 12,000 policías aproximadamente. Dichos recursos deben repartirse por partes iguales para cada cuartel con igual frecuencia de delitos mensuales. En consecuencia, se asignarán tres autos patrulleros a cada cuartel, 5 motoras y 80 policías. Como hay 3 autos, cada distrito policial debe dividirse en tres áreas con más o menos igual frecuencia de delitos mensuales. A cada área se le asignaría 3/3=1 autos de patrullaje y 80/3=27 policías. Las motoras se pueden asignar 2 para las primeras 2 área y 1 para la tercera o asignar 1 motora para cada área y las otras 2 para atender las 3 área del cuartel según se presenten las necesidades de transportación en cada área. Para emplear las patrullas con 2 hombres en |